Documentos para no olvidar los tiempos de la clandestinidad

Un viejo televisor nos sorprende con la imagen estática de Arias Navarro y su inolvidable frase: «Españoles, Franco ha muerto». Debajo, una pregunta que surge 42 años después: «¿De verdad?». Este llamativo montaje es parte de la exposición organizada por Orreaga Fundazioa en el Palacio del Condestable de Iruñea bajo el título ‘Navarra a través de documentos clandestinos’.

Iñaki Vigor|13/11/2017 09:35
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Montaje con la imagen televisiva de Arias Navarro anunciando la muerte de Franco. (FOTOGRAFÍAS: Iñaki VIGOR)

La exposición comienza con la reproducción de la portada del ‘Diario de Navarra’ del 19 de julio de 1936, en la que aparece el bando del general Mola proclamando el estado de guerra. Su redacción corrió a cargo del propio director del periódico, Raimundo García ‘Garcilaso’, amigo personal de Franco. Aquel golpe de Estado cambió violentamente el rumbo de la historia, condicionó la vida política con consecuencias que llegan hasta la actualidad y relegó a la clandestinidad a quienes defendían la legalidad republicana y la democracia.

 

La arriesgada labor de las personas y grupos clandestinos en tiempos de la dictadura queda reflejada en la exposición de Orreaga Fundazioa. El franquismo acabó con la legalidad vigente hasta entonces y abolió todas las libertades básicas, como las de asociación, religión y prensa.

El ‘Diario de Navarra’ apoyó sin tapujos la dictadura, y en la actualidad es el único periódico de aquella época que se sigue editando en Nafarroa. Los periódicos tachados de izquierdistas o nacionalistas fueron cerrados, y las octavillas y documentos clandestinos se convirtieron en los medios habituales de comunicación de las organizaciones clandestinas.

Muchos de esos documentos propagandísticos se muestran en la exposición de Orreaga Fundazioa, que se completa con paneles y fotografías de hechos relevantes en las cuatro décadas de clandestinidad. «Muchas personas tuvieron que exiliarse por defender la libertad», recuerda un cartel colocado en una vieja maleta.

 

De los años 50 se rememoran las huelgas generales de abril de 1951 y mayo de 1956, apoyadas masivamente en Iruñea. De los años 60 se destaca el creciente movimiento sindical y las huelgas de Frenos Iruña, Imenasa, Super Ser y Eaton, así como el renacer del sentimiento euskaldun, que se reflejó no solo en el folklore y la cultura, sino también en el surgimiento de organizaciones como Eusko Basterra y ETA.

La eclosión social de los años 1970-75 queda recogida en fotografías y documentos de huelgas laborales que también tenían un alto contenido político, porque servían para exigir las libertades democráticas negadas por la dictadura. Las huelgas se sucedieron en Authi, Onena, Papelera Navarra, Industrias Esteban, Luzuriaga, Potasas, Pamplonica, Super Ser, Eaton, AP Ibérica, Ignacio Soria, Imenasa, Conservas Mina, Argal, Indenasa, Norton, Magnesitas… Aquella década fue un hervidero social y político, y la exposición lo refleja con referencias destacadas al Proceso de Burgos o el atentado de ETA contra Carrero Blanco.

 

También aparece, estrechando la mano de Franco, un sonriente Manuel Fraga, que fue ministro con la dictadura y con la monarquía, además de uno de los ‘padres’ de la Constitución española, que ha servido ahora al Gobierno del PP para aplicar el artículo 155 en Catalunya. Este exministro franquista siempre se negó a condenar la dictadura a la que había servido. Fue precisamente él quien fundó en 1989 el PP, partido del que fue primer presidente y presidente de honor.

La muerte biológica de Franco llegó el 20 de noviembre de 1975. Curiosamente, esta fecha es la suma de las fechas en que comenzó y acabó la guerra desatada por la sublevación militar (18-7-36 y 1-4-39), lo que en su día motivó todo tipo de comentarios y elucubraciones.

Tal como el propio Franco había dejado ‘atado’, en la jefatura del Estado le sucedió Juan Carlos I, sin ningún tipo de refrendo democrático. En los primeros años de la monarquía se produjo la llamada ‘transición democrática’. Surgieron nuevas organizaciones sindicales (LAB, Sindicato Unitario, CSUT…), hubo una amplia amnistía, se legalizaron partidos políticos y se recuperaron libertades negadas durante la dictadura. La primera manifestación autorizada en Iruñea fue en febrero de 1976, es decir, cuatro décadas después de la sublevación franquista, y la Marcha de la Libertad llegó a las campas de Arazuri en agosto de 1977, tres meses después de las primeras elecciones ‘democráticas’.

 

Pero también se produjeron hechos trágicos que ni siquiera se habían padecido en la dictadura, tal como lo recuerda la exposición de Orreaga Fundazioa mediante imágenes de los sucesos de Montejurra en 1976, los muertos en la Semana pro-Amnistía de mayo del 77, los sanfermines del 78, la muerte a tiros de Gladys del Estal en junio del 79, hasta llegar al golpe militar del 23 de febrero de 1981. La exposición se cierra precisamente con un documento excepcional, en el que se demuestra la implicación de jefes militares que ni siquiera fueron juzgados, como el capitán general de Burgos y el gobernador militar de Gipuzkoa. Solo un año después de aquel golpe llegaría al poder el PSOE, partido que apuntaló la monarquía heredada del franquismo.


Creación de un fondo documental
Según explican los miembros de Orreaga Fundazioa que han organizado esta exposición, su finalidad es recuperar la memoria histórica de cuatro décadas desde la perspectiva de personas y organizaciones que se enfrentaron a la dictadura, «de forma que los mayores que la vivimos la recordemos, y los jóvenes, que todavía no habían nacido, la conozcan».

Otro objetivo es crear un fondo documental a partir de los numerosos documentos que han logrado reunir, para que pueda ser consultado por los estudiosos y el público en general. En este sentido, animan a colaborar a todas las personas que puedan aportar cualquier tipo de octavillas, panfletos, periódicos, revistas, fotografías, carteles o cualquier otro documento clandestino referido a los años 1940-1980. Para ello, el e-mail de contacto es orreaga@orreaga.org.

La exposición instalada en el Condestable puede visitarse hasta el próximo 9 de diciembre. Para ahondar en algunos sucesos que marcaron aquella época, Orreaga Fundazioa también ha organizado proyecciones de vídeos y charlas. Así, el día 20 de noviembre, a las 19.30, Ramón Contreras hablará sobre los sanfermines del 78; el día 24 de este mismo mes, a las 19.00, Patxi Artze rememorará la Marcha de la Libertad, y el día 30, a las 19.30, José Lázaro Ibáñez recordará los sucesos de Montejurra.