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Aunque parezca mentira, el Senado es importante

Martxelo Díaz

Estamos ya terminando una campaña electoral y a la espera de volver a las urnas el próximo domingo. Es cierto que estas elecciones no han despertado en Nafarroa el mismo interés que las de mayo. Entonces, nos jugábamos el Cambio, con mayúsculas, la posibilidad de desalojar al Régimen de dos de sus puestos clave, el Gobierno navarro y los ayuntamientos. Se ha conseguido. También es cierto que algunos les parece que las cosas no cambian con la velocidad que sería necesario, pero décadas de caciquismo no se cambian en seis meses. Ni probablemente en cuatro años. En cualquier caso, creo que nadie dudará de que hemos conseguido girar el rumbo de la nave y ponerla en la buena dirección. Ya solo falta acelerar la travesía.

El domingo tenemos una buena ocasión para reforzar el cambio. Si bien es cierto, como dice la lehendakari Uxue Barkos, que estas elecciones no son una segunda vuelta de las de mayo, no podemos ocultar que se utilizarán para medir el apoyo del cambio. El Gobierno y los ayuntamientos continuarán trabajando, pero seguro que lo hacen mejor y más tranquilos si el domingo las fuerzas del cambio obtienen un buen resultado.

Parece claro que UPN-PP vencerán en las elecciones al Congreso, aunque está por ver si logran uno o dos escaños. Las fuerzas del cambio optarán a conseguir un escaño cada unas, pero no hay para todos y alguna se quedará sin representación.

Donde sí hay opciones, y claras, de vencer a la derecha es en el Senado, esa cámara que nunca se sabe muy bien para qué sirve, pero que en este caso cobra un especial simbolismo en Nafarroa. La unión de las cuatro fuerzas puede vencer a UPN-PP y lograr que cuatro de los cinco senadores navarros (incluido el escaño de Idoia Villanueva, por designación del Parlamento) estén con el cambio.

Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo. Existe el riesgo de que los votantes de EH Bildu, Geroa Bai, Unidad Popular y Podemos no identifiquen como "sus candidatos" a quienes aparecen con un logotipo diferente, el de Cambio-Aldaketa. Es lo que dicen que ocurrió en Catalunya a quienes querían votar a Podemos y se encontraron con una candidatura que se llamaba Catalunya Sí Que Es Pot.

No se puede perder ni uno de los votos de EH Bildu, Geroa Bai, Podemos o Unidad Popular en las papeletas del Senado. Nos jugamos mucho, aunque sea en el Senado.

 

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