Amaia y Aitor Merino
Directores y guionistas de «Asier eta biok»

Los hermanos Amaia y Aitor Merino, llevan más de veinte años viviendo en Ecuador y Madrid, respectivamente, y llegan a Zinemaldia con un proyecto muy personal. «Asier ETA biok» nace de la necesidad que sienten de explicar a sus amigos el conflicto que vive Euskal Herria, partiendo de su estrecha relación de amistad con el iruindarra Asier Aranguren, expreso político vasco.

«En Madrid hay una minoría importante que quiere conocer la historia de este pueblo»
@ane_arruti|2013/09/22 10:19|0 iruzkin
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Aitor Merino: «Lo más destacable es que Asier y su familia se hayan prestado a que ese material forme parte de una película y se haga público»
Aitor Merino: «Lo que queremos es que se debata de una manera fresca y limpia, y con la menor cantidad de prejuicios posible. Salir de estereotipos»

«Asier y yo crecimos juntos en las conflictivas calles de la Iruñea de los ochenta. Después, tomamos caminos diferentes: Asier permaneció allí realizando actividades de claro compromiso político, y yo me trasladé a Madrid. Tenía un sueño: ser actor». Así es como presenta Aitor Merino su relación con Asier Aranguren en el documental «Asier ETA biok» que hoy se estrena en la sección Zinemira de Zinemaldia.

Asier Aranguren fue detenido en 2003 acusado de pertenecer a ETA. Estuvo ocho años en prisión, periodo en el que murió su padre, José Ramón Aranguren, impulsor entre otras muchas iniciativas del diario «Egin», lo que le llevó al banquillo en el «caso 18/98». En el documental, Aitor Merino, con la ayuda de su hermana Amaia, se desnuda ante la cámara y muestra todas sus dudas sobre su amigo, viaja con su familia desde la salida de prisión, toma las imágenes de sus primer encuentro con los amigos, el ongi-etorri en Iruñea... «Solo en alguna escena nos hemos autocensurado por miedo a que se nos acuse de enaltecimiento del terrorismo, porque todavía seguimos sin libertad de expresión en este país», señaló ayer el actor.

¿Cómo surge la idea de grabar esta película?

Amaia M.: Veíamos que a nuestro amigo íntimo Asier le faltaba poco tiempo para que cumpliera la condena y saliera a la calle. Y pensé que cuando saliera teníamos que hacer algo. No sabíamos muy bien qué, pero sentíamos la necesidad de tener este acercamiento a una persona que sale, qué hace los primeros días, dónde va, cómo va, cómo se relaciona con su entorno... Aitor y yo estábamos de acuerdo con la idea, pero cuando recibimos la llamada de los familiares de Asier diciendo que salía al día siguiente, las cosas cambiaron un poco.

Aitor M.: Claro, Amaia estaba en Ecuador y yo en Madrid. No podía dejar de grabar ese momento. Tampoco teníamos una idea muy precisa. Pero, evidentemente, que Asier hubiera sido un militante de ETA era una parte fundamental que iba a marcar la historia a contar. En principio, mi intención era dejar que las cosas ocurrieran delante de la cámara. Después de un tiempo grabando, nos fuimos dando cuenta de que era inevitable hablar del conflicto. Además teníamos la necesidad de hablar del conflicto político, y qué mejor vehículo que nuestra amistad para hacerlo desde un punto de vista íntimo y subjetivo.

Surge también de la necesidad de explicar, desde nuestro lugar como vascos que residen fuera, a aquellos que no son vascos, si detrás de este conflicto, además del sufrimiento de las víctimas de ETA, que es evidente que es una realidad, si no hay otras perspectivas posibles para tratar de entenderlo. ¿Cuál es el origen de este conflicto? ¿Acaso no es un origen político? Normalmente la gente ni siquiera sabe qué es lo que ha estado exigiendo ETA. Hay una necesidad de explicar desde cero.

Han mostrado la película a los más cercanos. ¿Cuáles han sido las primeras reacciones?

Amaia M.: La acogida, sorprendentemente para nosotros, está siendo muy buena. La están pudiendo ver personas que no pensarías que la pudieran ver. La están tomando en el sentido en el que nosotros la quisimos lanzar, en el sentido de tender puentes, hablar del otro pero acercarte a través de la experiencia sincera y real de una persona que vive inmersa en este conflicto porque le toca así. Queremos salir del blanco y negro.

Aitor M.: Creemos que el hecho de que esté contada con sencillez y honestidad hace que personas que, ideológicamente no tan cercanas, la vean con una mentalidad más abierta y más comprensiva. Después de ver la película se ha producido un debate que iba desde el ámbito más íntimo y personal mío hacia Asier, hasta lo más político. Lo que queremos es que se debata de una manera fresca y limpia, y con la menor cantidad de prejuicios posible. Salir de estereotipos: eres un militante de ETA, luego no tienes ningún sentimiento, detrás de tus acciones no hay ideas, no hay familia a la que quieras, ni tienes sensibilidad alguna.

Amaia M.: Salir del monstruo.

Han despertado gran interés. Agotaron todas las entradas el primer día. ¿Lo esperaban?

Aitor M.: Para nada. Nos gustaría que ocurriera lo mismo fuera de Euskal Herria. Este proyecto lo hemos hecho pensando en que se hable del conflicto desde un punto de vista no habitual, por lo menos fuera de Euskal Herria. Si hubiéramos hecho la película para ser vista aquí la hubiéramos enfocado desde otro punto de vista. Nosotros no hubiésemos sido los más adecuados para hacer una película sobre el conflicto, hay personas que lo conocen mucho mejor. Somos de aquí pero vivimos fuera. Precisamente es eso lo que creemos que hace que podamos dirigirnos a esa gente de fuera desde un lugar intermedio, por lo menos que sirve como nexo. Nosotros contamos la historia y que cada uno saque sus conclusiones.

Amaia M.: Como un puente. Tú me conoces a mí y yo te cuento que este es mi punto de vista sobre lo que sucede. No estamos queriendo convencer de nada a nadie.

En la película aparecen varios actores, amigos de Aitor de Madrid. Una de las cosas que se repite es «¡ya estás otra vez!, ¡qué pesado...!». ¿Hay realmente un interés por conocer lo que sucede aquí?

Aitor M.: Diría que hay una minoría importante que sí tiene verdadero interés, sí siente que le ha sido hurtada una parte de la verdad, parte de la historia de este pueblo y tienen ganas de conocer esa parte, de escuchar. Tienen miles de preguntas. Yo he sido muy pesado, pero ellos también han sido muy pesados preguntándome, cuestionándome, y cuestionándose también ellos mismos.

Se muestran momentos muy íntimos. La cámara entra al hospital, a la cena de Navidad... y puede que no todo el mundo estuviese dispuesto a mostrar sus sentimientos, sus ideas.

Aitor M.: Lo que ha facilitado mucho las cosas ha sido que somos muy amigos de Asier y de la familia. De alguna forma, lo complicado no ha sido meter la cámara o el inmiscuirnos en la intimidad. Lo más destacable es que Asier y su familia se hayan prestado a que ese material forme parte de una película y se haga público. Esa generosidad para nosotros... no tengo palabras. También, la generosidad de Asier de no inmiscuirse en nuestro punto de vista ideológico. Seguramente su análisis político es distinto al que nosotros proponemos. En otras cosas estamos muy de acuerdo.

Llevan un día entero de entrevistas, incluso con medios estatales muy reacios digamos a todo lo vasco. ¿Cómo está siendo esta experiencia?

Aitor M.: Los periodistas que se nos han acercado son cinéfilos y, la verdad, les ha gustado la película. Otra cosa es lo que sus periódicos vayan a publicar.

Amaia M.: Esperamos que respeten su trabajo, son periodistas de cine.

Aitor M.: Ahora, no nos sorprendería nada tampoco.

Mojarse con este tema, aquí puede que no, pero en Madrid, todavía hoy, suele tener sus consecuencias. ¿Cree, Aitor, que puede afectar a su trabajo como actor?

Amaia M.: Afectar le afectará, no sabemos si en el buen sentido o en el malo. Cuando pones tu verdad o por lo menos la verdad que tú alcanzas a comprender de ti mismo, pones el cuello, el que quiera te lo corta y el que no, no.

Aitor M.: Algunas puertas cerrará seguro, pero se abrirán otras. Estamos siendo honestos. Si hay malas reacciones las recibiremos con resignación y si hay que pelear, se peleará.

Se ha financiado a través del sistema del crowdfunding.

Aitor M.: Gracias al crowdfunding y a los mecenas se pudo terminar la película. Se hizo una petición de ayuda al ministerio de Cultura español, no nos la otorgaron, como a tantos otros...

Amaia M.: Además, desde hace unos cinco años, el Estado ecuatoriano, a través del Consejo Nacional de Cine, está otorgando subvenciones pequeñas, porque obviamente es un país significativamente pobre, a cinematografías nacionales. Como yo soy ecuatoriana y parte muy importante del equipo y de la producción se ha hecho en Ecuador, a través de un jurado se nos otorgó un premio a la posproducción. Ese premio nos ha llevado a México y, en el festival de Guadalajara, en la sección Guadalajara Construye para películas sin acabar, fuimos requetepremiados. En América Latina esto se acoge con una tranquilidad diferente a la que se pueda hacer igual en el Estado español, porque obviamente no forman parte de este drama nuestro. También Docsa producciones, que son la mayoría vascos afincados en Madrid, se unió a nosotros hace un año y medio.

Después de Zinemaldia, ¿qué planes de estreno tienen?

Aitor M.: Lo único que sabemos seguro es que se estrenará en diversas plataformas, a lo largo del otoño. Plataformas en el amplio sentido. Todavía no tenemos ningún acuerdo cerrado con ninguna distribuidora de salas de cine, pero lo vamos a intentar.

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