El Museo de Nafarroa muestra el «paisaje cultural» de los años 70 en el herrialde

El Museo de Nafarroa acoge hasta el 1 de octubre una exposición con fondos pictóricos de la Colección de la Fundación Caja Navarra, con 44 obras de los años 70 del siglo XX de artistas locales y estatales, que refleja el fecundo «paisaje cultural» del herrialde en esa época.

Naiz|2017/06/15 16:31|0 iruzkin
Museo
‘Borobila Iru satinan’, de José Ramón Anda, es una de las piezas que se exponen en el Museo de Nafarroa. (GOBIERNO DE NAFARROA)

La muestra, en la que sus comisarios Carlos Chocarro y Asunción Domeño, han puesto a ‘dialogar’ entre sí a algunas obras e invitan al público a sugerir otras propuestas, ofrece piezas de los locales Basiano, Zubiri, Gustavo de Maeztu, Salaberri o Manterola, pero también de referentes estatales e internacionales como Antonio Saura, Alcolea, Miró, Chillida, Picasso o Tapies.

Se trata de la exposición ‘Forma 70's. Abstracción y figuración en la Colección de la Fundación CAN’, que saca a la luz 44 de las 717 obras del patrimonio artístico de la fundación, una colección acumulada por la Caja Municipal de Iruñea y la Caja de Ahorros de Nafarroa entre los años 1960 y 1980 dentro de su política expositiva de entonces.

La exposición itinerante, que ha visitado ya Tutera y viajará posteriormente a Lizarra, es la primera que se pone en marcha tras la firma en febrero del convenio de colaboración firmado entre el Gobierno navarro y la Fundación Caja Navarra por el que ésta cede al Museo de Nafarroa toda su colección con el fin de «conservar, difundir, visibilizar y poner a disposición de la sociedad este patrimonio artístico».

Así lo ha recordado en el acto de presentación el director general de Cultura, Fernando Pérez, quien ha valorado que la muestra es «reflejo del proyecto expositivo» que desarrollaron las dos cajas, después fusionadas en Caja Navarra, entre los años 60 y 80, aunque su «eje vertebrador» es la década de los 70.

En ella , los comisarios proponen «un diálogo de formas entre pintura tradicional y de vanguardia, entre lenguajes figurativos y abstractos y entre manifestaciones experimentales y populares».

Se trata de un diálogo «marcado por afinidades y contrastes que confluyeron en aquellas salas expositivas de referencia, focos dinamizadores del panorama artístico pamplonés y navarro» de la época, ha dicho sobre las salas de las calles García Castañón y Castillo de Maia, donde se celebraron la mayoría de las muestras.

«Son aún un referente, sirvieron de estímulo a varias generaciones e influyeron en el gusto del público y de los espectadores», ha ponderado Pérez, quien también ha explicado que aquella actividad también «impulsó la carrera de muchos jóvenes artistas que protagonizaron, y aún hoy lo siguen haciendo, la producción plástica de nuestro entorno».

Por su parte, el director general de la Fundación Caja Navarra, Javier Fernández, ha considerado la de hoy una «jornada muy especial», aunque ha considerado esta colaboración con el Gobierno como «un punto y seguido» al estar prevista la itinerancia de la muestra, que supone «el inicio de un camino muy bonito para todos».

También han intervenido los comisarios de la muestra, Carlos Chocarro y Asunción Domeño, quienes han contextualizado las obras en el panorama artístico «tan interesante», tanto en el plano estatal como internacional, de los años 70, que en Nafarroa estuvo impulsado por la familia Huarte y su mecenazgo y por la apertura de la cercana facultad de Bellas Artes de Bilbo.

Con todo ello, las salas de la CAMP y la CAN sirvieron de incentivo para artistas consagrados, pintores de la tierra y aficionados navarros, y ejercieron una «labor fundamental para dinamizar el panorama artístico navarro».

En la muestra están presentes corrientes representativas del arte estatal e internacional entre las décadas de los sesenta y los ochenta, como el Pop Art y el Realismo crítico social, interpretadas en los lienzos del pintor madrileño Fernando Somoza, de Xabier Morrás o de Pedro Osés y Joaquín Resano, exponentes estos últimos de la denominada ‘Escuela de Pamplona’.

Reivindicando la pintura figurativa, pero con un lenguaje renovado por la influencia del cómico de la fotografía, proponen, en la línea de Genovés o Arroyo, un realismo de testimonio o de denuncia social.

Este recorrido cronológico termina con una obra del recientemente fallecido Pedro Manterola, figura muy comprometida en esos años a nivel plástico e institucional, sin la que resulta difícil entender la evolución del panorama artístico posterior.