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Verbenas y DJ's, viejos y nuevos modelos para las fiestas

Primero nació la música y su expresión en directo; más tarde llegaron los disc jockey. Ambos mundos convivieron sin cruces. En Euskal Herria las verbenas han dominado las plazas, pero una nueva generación de DJ's compite por un mismo terreno, la fiesta.

Pablo CABEZA|2017/07/15 18:50
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Honat un joven pero experimentado grupo de verbena. (Sonia LOBATO)

La radio popularizó el término disc-jockey y fue Walter Winchell quien acuñó la referencia para describir el trabajo que hacían algunos locutores. En 1943, Jimmy Savile reproducía discos de jazz en una sala de Inglaterra. Cuatro años más tarde se abría en París el club nocturno Whiskey à Go-Go, a la que se considera como la primera discoteca del mundo. Estas se extendieron con rapidez por toda Europa y Estados Unidos.

En los años cincuenta, los DJ estadounidenses comienzan a programar sesiones musicales en diferentes fiestas externas, en lugares ajenos a una discoteca o una estación de radio.

A finales de los cincuenta en los guetos de Kingston, Jamaica, nacen los sound system. Los promotores organizaban fiestas callejeras donde el selector (DJ) utilizaba sistemas amplificados de gran tamaño. Cantaba sobre la música según un estilo rítmico llamado toasting. Cerca de la década de los setenta clubes y discotecas entran en declive. Los DJ van desapareciendo, pero no los guateques, como se les conocía por aquí. Proliferan las fiestas vecinales, los locales alternativos o el trasiego de casa en casa, según el país.

A mediados de los setenta la aparición de la música disco relanza a los DJ con fuerza. Clubes y discotecas renacen tanto en Estados Unidos como en Europa.

A primeros de los ochenta surge en Chicago el house, donde el DJ residente en la discoteca The Wharehouse mezcla la música disco con el sinte pop europeo. Paralelamente surge en Detroit el techno.

Desde los noventa la música electrónica capitaneada por DJ’s y/o músicos se une a al fiesta del baile mediante rave donde las diferentes variantes del house conviven.

En Euskal Herria todos estos procesos, y algunos ausentes por síntesis, se conocen tardíamente. Los DJ de discoteca llegaron con relativa prontitud, pero el cambio hacia los DJ electrónicos es relativamente joven. Como tarde llegan los turntablism, por definición el arte de arreglar, manipular, combinar o crear música mediante efectos de sonido y manipulación de rotación de los discos de vinilo sobre un giradiscos. El turntablism es uno de los pilares del hip hop.

Lo habitual entre nosotros ha sido el clásico DJ de radio o discoteca, aún en activo, el DJ no residente que recorre con su maleta de vinilos o compactos diferentes locales, los DJ en directo, bien solos, dentro de un grupo o proponiendo espectáculos diferentes como lo que hacen TXaskea.

En el otro lado del divertimento musical en fiestas, principalmente, se encuentra la clásica verbena, si entendemos por esta la actuación de un grupo que versiona en directo éxitos, las romerías, quizá de carácter más tradicional, suo de trikitixa principalmente, y la mezcla de ambas apuestas.

En la actualidad, conviven en los programas de fiestas grupos de pop-rock, las bandas de versiones de éxitos, la apuesta hip hop y los DJ en sus diferentes formatos: lo elemental y ciertos aportes artísticos, ya que el DJ de maleta se centra más en locales especializados en un determinado tipo de música. En cualquier caso, todos son parte de la oferta para las fiestas, por lo que la competencia es dura.

Verbena

Los grupos de verbena actúan en Euskal Herria desde los años setenta. En la mente de muchos aficionados a la música o la juerga festiva estarán los nombres de grupos como Akelarre, Egan, en prolongación, pero lejos de su origen, o Lisker, fieles a su inicio como grupo de verbena y no como proyección de su primer disco. En los ochenta el rock les sustituye en cierta medida o comparten espacio, aunque no siempre con las mejores condiciones. En la actualidad compiten con el rock y los DJ’s. La escena se está reubicando, donde el dinero, generalmente público, se reparte aún más, creando cierto desasosiego. El simple DJ es lo más económico: canciones enlatadas, todos a bailar, y muy económico.


Lisker, de Eibar, con más de treinta años de animación en plazas con un repertorio global y minimizando gastos para ser competitivos con digitalizaciones y luces propias. (Pablo CABEZA)

Honat es un grupo joven de verbena, pero con experiencia, siete años. Una excelente mezcla de repertorio con éxitos imperecederos de la escena local y lo poco nuevo popular que se pude incorporar, más el componente de trikitixa para enraizarlo. Honat nace en Bilbo y alrededores cuando Amaiur se disuelve. Xabi Ugarteburu, trikitilari, piensa en organizar otra banda para rodar por fiestas, pero esta de «trikicore», un término colorista ideado por el grupo. De contacto en contacto se juntan Xabi, Irantxu, voz, Iñigo, bajo, Josu, guitarra y Aritza, batería, ex-Sorbeltz. Como suele ser frecuente, buena parte de sus componentes provienen o tocan en paralelo en bandas de pop o de rock en todas sus modalidades.

Respecto al juego de canciones Aritza explica: «A la hora de formar el repertorio, en un inicio tiramos de títulos que ya Xabi tocaba en Amaiur, o yo en Sorbeltz, ya que hay canciones que siempre han funcionado, y siguen dando buen resultado. A esa lista le añadimos canciones de grupos que han ido surgiendo a lo largo de los años, y canciones actuales. Siempre es conveniente estar pendientes de qué canciones tiene tirón, y si nos gustan las añadimos a nuestro repertorio. Es muy importante que además de que funcionen, nos gusten a nosotros, ya que hay que tener en cuenta que nos tiraremos muchas horas tocándolas, y, lógicamente, si las podemos disfrutar mejor. Al fin y al cabo, esa sensación se transmite al público».


Público llenando la plaza de Errekalde en Bilbo con la actuación de Kresala. (Pablo CABEZA)

En cuanto a la llegada de los DJ’s a las fiestas Aritza es preciso: «Está claro que la competencia es atroz. No tiene el mismo coste una persona con un ordenador portátil, o cinco, seis o siete músicos tocando en directo. Y eso lo sabe cualquier Ayuntamiento o comisión de fiestas. Claro está que eso puede quitar bolos a los grupos de romeria, pero cada organizador se adapta a lo que puede; y eso lo aceptamos todos. La tarta es la misma, pero como ahora somos más comensales, el trocito para cada uno es menor. Pero eso no es un problema, la tarta no es solo de los grupos de música, todo el mundo tiene derecho a mostrar la propuesta que quiera, y si funciona, pues bienvenido a la mesa. Nadie puede pretender adueñarse de ella. Lo que en parte nos preocupa –añade– es que la tendencia gire hacia tirar los precios, que se priorice precio a calidad, ya que en esa liga no podríamos entrar».

Aritza propone algo sencillo: un grupo de música, seguido por una erromeria y finalizado por un dj. «Pero no todos los pueblos disponen de un horario suficientemente amplio como para meter ruido hasta entrada la madrugada».

DJ con propuesta

Eneko Zabalo es DJ miembro de More Jaia y de TXaskea. Desde el inicio habla de pasión por la música: «La música siempre la he tenido muy presente desde pequeño. Disfruto mucho escuchándola y en especial descubriendo nueva música. En la adolescencia empiezas a definir tus gustos musicales, que en mi caso básicamente eran el rap y el dancehall en donde la figura del DJ estaba a la orden del día». Sobre la figura del DJ perfila que un DJ nunca puede ser un músico frustrado porque significaría «que lo que está haciendo está un paso por debajo de lo que realmente querría. Los inicios de un DJ deben de ser por puro amor a la música, no por descarte». En lo referente al concepto de DJ Eneko se centra en la versión más musical de este, no la locutoria o de maleta. «Creo que el concepto de DJ tal no ha hecho más que crecer desde sus inicios en las calles de Kingston (Jamaica) en la década de los 60. De ahí pasó a las calles del Bronx (EEUU) y fue en la década de los 80 cuando se extendió de forma significativa por todo el país gracias al house y al techno de Detroit. Por lo tanto, el house sí que fue el impulsor primordial de la música electrónica junto con la propagación de los DJ’s».

Euskal Herria es tardía en la adopción de corrientes. El hip hop o el rap es muy básico y la escena rave, a pesar de su tiempo, es escasa. Eneko Zabalo es un pionero: «La escena rave es una importación desde Gran Bretaña, que es donde empezó todo, y que después de la implantación de unas leyes muy represivas acabaron expandiéndose por el resto de Europa. Sin embargo, nuestras influencias han sido colectivos de las ciudades más referentes de este movimiento y próximas, Barcelona y Madrid. Al comprobar cómo funcionaban las raves de estas ciudades, quisimos traer el formato a Euskal Herria con una primera prueba en 2007. Al comprobar que funcionaba decidimos seguir adelante».

Las fiestas rave las han organizado en locales abandonados de toda índole y con llamadas de boca a boca. «También me quedo con todos los gaztetxes y espacios ocupados y autogestionados en los que el trato recibido siempre ha sido inmejorable».

DJ lo puede ser cualquiera, pero Eneko matiza: «Cada persona se lo puede tomar con la profesionalidad que quiera. Pero para tener cierto nivel es imprescindible tener buen oído, así como dominar también estructuras, compases, etc… Sin embargo, no creo que sea tan necesario ser músico. Lo más adecuado sería serlo, sin duda, ya que ayuda a entender el concepto de la música, pero para lograr cierto nivel no es esencial, si ya se quiere profesionalizar del todo, en ese caso sí que sería muy importante serlo».

En cuanto al proyecto TXaskea, que pudo verse hace poco en fiestas del barrio de Irala en Bilbo, señala que surge con la idea de crear una performance en continua evolución. «El espectáculo, donde los visuales acompañan a la música electrónica adornada con txalaparta y toques circo-teatrales, intenta ofrecer una evolución singular del ser humano desde su lado más primitivo hasta su parte más industrial. Todo esto, acompañado por una estética agresiva, busca perturbar las conciencias de los espectadores y transmitir su energía en forma de baile».


TXaskea, grupo que crea una singular performance con espectáculo visual, música electrónica y txalaparta. (ARCHIVO)

En cuanto al hecho de que los DJ’s sean complementarios o sustitutivos en las programaciones de fiestas, Eneko Zabalo estima que el DJ no debería sustituir nunca a una banda, sino ser complementarios. La gran mayoría de DJ’s llevan las canciones pregrabadas y solo mezclan unas con otras en directo, aunque hay otros que ni eso, simplemente se dedican a poner una canción tras otra. En mi opinión, la figura del DJ actual está muy sobrevalorada. Los hay con mucho renombre cobrando cantidades desmesuradas y ni siquiera se preocupan en hacer una sesión en condiciones. Y luego están los del lado opuesto, que no están nada reconocidos y, sin embargo, tienen un potencial enorme. Esto desconcierta al público, que, finalmente, se deja llevar por el movimiento de masas, sin criterio propio».

Actualmente es casi impensable una fiesta sin que haya un DJ, «pero de ahí a sustituir a los conciertos sería un error», razona Zabalo. «No obstante, –continúa – así funciona este sistema que se ensaña en analizar todo desde el punto de vista económico, buscando la máxima rentabilidad. Por eso mismo, a un organizador le salen mejores números contratando a un DJ cualquiera, que sabe que va poner las canciones de moda durante varias horas, antes que contratar a una buena banda, así que se están sustituyendo. Entonces, ¿deberíamos ser competencia? No, cada uno debería tener su hueco.