Mikel Basarte
Expulsado del vuelo Barcelona-Senegal

El navarro Mikel Basarte es uno de las 11 personas que el sábado pasado fueron expulsadas del vuelo de Vueling Barcelona-Dakar en el que viajaba una persona esposada. Los gritos de este hombre, senegalés, alertaron a todo el pasaje y buena parte de los viajeros se negaron a volar en un avión en el que se vulneraban los derechos de este desconocido, que manifestaba tener problemas de salud.

«Ha sido deportado, pero no sabemos nada de su paradero ni sobre su estado de salud»
@AritzIntxusta|IRUÑEA|2017/07/17 18:15
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Mikel Basarte. (Iñigo URIZ/ARGAZKI PRESS)

Las 11 personas que fuimos expulsadas nos conocimos en el avión. Fue una reacción humana y espontánea ante algo que consideramos inaceptable.

Esta persona ha viajado durante cinco horas en un estado de salud preocupante. Se le reintrodujo y se le deportó. Por el testimonio de otros pasajeros que finalmente sí volaron, sabemos que volvió a gritar antes del despegue y a manifestar un terrible estado de nerviosismo.

¿Qué es lo que ocurrió?
Habíamos cogido un vuelo directo Barcelona-Dakar que salía a las 4.20 de la mañana. Había habido retraso a la hora del embarque, parece ser que por las maletas. Cuando nos sentamos todos, se empiezan a oír unos gritos de desesperación atrás. Nos quedamos helados. En cuanto se oyeron los gritos, la gente se levantó y miró hacia atrás.

Entones, ¿qué pasó?
El pasillo se llenó de gente. Había allí decenas de personas, desde el primer momento hasta el final. Algunas de esas personas fueron a la tripulación a preguntar qué pasaba. No nos decían nada. Varios intuyeron que era una deportación, como en esos vuelos que, según hemos descubierto ahora, hay sistemáticamente. Por parte de la tripulación no se realizó ninguna comunicación oficial por megafonía sobre qué estaba sucediendo. No hubo en absoluto un motín. Es falso completamente. Las 11 personas que fuimos expulsadas nos conocimos en el avión. Fue una reacción humana y espontánea ante algo que consideramos inaceptable.

¿La tripulación reaccionó de alguna manera?
No hacían nada. Luego nos enteramos de que un problema de equipaje fue lo que retrasó el vuelo. Por un exceso de peso, algunas maletas se quedaron en tierra. Mientras pasaba el tiempo, los pasajeros fuimos debatiendo. Había diversidad de opiniones. Un número considerable de personas consideraba inaceptable viajar con una persona en esas condiciones.

¿Por qué se desató una solidaridad tan fuerte?
Yo me acerqué a verle. Estaba escoltado por dos hombres enfundados en guantes. Ya había dejado de gritar. Pero le miré a los ojos y es una cara que no voy a olvidar nunca. Era una cara de angustia extrema. Estaba diciendo todo el rato: «No puedo volar, no puedo volar. Je suis malade, je suis malade, je suis malade [Estoy enfermo, en francés]».

¿Cuándo les expulsaron del vuelo?
Se escuchó por megafonía que iba a llegar la Guardia Civil para expulsar al deportado y al resto del pasaje. Mientras salíamos, a seis personas se nos retiene. No explican por qué, ni cuál es su criterio. Dos pasajeros fueron señalando con el dedo quién se quedaba y quién no. A los seis se nos identifica y registra y se nos informa de que no podíamos viajar en ese vuelo. Nos dijeron que ibamos a ir en una lanzadera a recoger nuestras maletas facturadas. Mientras regresaba el resto, a otros cinco más, de forma arbitraria, también se les separa del grupo y se les deja fuera del vuelo. Es muy importante subrayar la arbitrariedad con la que se nos extrajo, pues en ese grupo de 11 personas hay quien quería volar y quien se negaba a hacerlo. Asimismo, hubo personas que rechazaron volar así y no se las sacó. Insisto en que todo el pasillo estuvo lleno de personas de pie en todo momento, 40 o 50 personas. 

¿Sabén algo de ese hombre? ¿Se le deportó?
Me alegra que hagas esta pregunta. Sois el primer medio que me la hacéis y llevo ya un buen rato atendiendo. Nadie hasta ahora se había preocupado, ni siquiera durante la rueda de prensa. Es lo prioritario. Esta persona ha viajado durante cinco horas en un estado de salud preocupante. Se le reintrodujo y se le deportó. Por el testimonio de otros pasajeros que finalmente sí volaron, sabemos que volvió a gritar antes del despegue y a manifestar un terrible estado de nerviosismo. Ahora mismo, no sabemos qué ha pasado con ese chico, ni su paradero ni su estado de salud. Tenemos preocupación.

¿Qué será de los once expulsados? ¿Volarán?
Cada uno teníamos nuestros motivos para volar a Senegal. Hay quien va por turismo y quien viaja a colaborar. Ahora mismo estamos en una situación de incertidumbre. No hay una respuesta conjunta para todos.

¿Vueling os ha hecho alguna propuesta?
A los once y oficialmente, nada.