Una exposición en la Ciudadela reúne a 25 artistas becados por DKV

El Pabellón de Mixtos y el Horno de la Ciudadela de Irueña acogen hasta el 10 de diciembre la exposición ‘Para empezar, diez años. Becas de producción en el programa Arteria DKV’. Veinticinco artistas becados por los diferentes programas de DKV Seguros muestran sus creaciones de arte contemporáneo en disciplinas como el dibujo, el vídeo o la instalación multimedia, entre otras.

Naiz|2017/10/05 13:17

La obra que se exhibe en el Horno se ha creado específicamente para ese espacio, gracias a un convenio entre el Ayuntamiento, DKV Seguros y Casa de Velázquez.

La concejala delegada de Cultura, Política Lingüística, Educación y Deporte de Iruñea, Maider Beloki, y la comisaria de la exposición y asesora de la Colección DKV, Alicia Ventura, han presentado esta muestra que recorre las tendencias del arte contemporáneo nacional a través del trabajo de artistas jóvenes y emergentes, la mayoría de ellos en período de formación.

Por la tarde, a las 19:30 horas, se procederá a la inauguración y apertura al público de la exposición con la presencia del consejero delegado de DKV Seguros, Josep Santacreu, y la directora de Cultura, Política Lingüística, Educación y Deporte, Maitena Muruzábal.

La muestra se divide en dos recintos, el Pabellón de Mixtos y el Horno, que exhiben diferentes obras. En el Pabellón de Mixtos se pueden ver las creaciones de algunos artistas por los que DKV Seguros ha apostado en programas de becas de investigación y producción, a través de la colaboración con museos, universidades y otras instituciones, para que cuenten con oportunidades para desarrollar su potencial y su talento.

Entre ellos se encuentra el premio de Dibujo DKV - MAKMA, de producción gráfica en colaboración con esa plataforma digital, cuyo exponente en la muestra es la serie ‘La señora Miller’, de Estefanía Martín. La convocatoria de la beca de producción audiovisual junto a Es Baluard cuenta con los proyectos en vídeo ‘La habitación’, de Elssie Ansareo y Alaiz Arenzana, y ‘The sun is gone but we still have the view’ de Joan Bennassar.

La colaboración entre DKV y LABoral, centro de referencia en la confluencia del arte y las nuevas tecnologías, deriva en la beca de producción Alvarez Margaride. De ella se expone la videocreación ‘Prótesis discursiva (Una conversación alquímica). Amanecer’ de David Ferrando y la instalación multimedia ‘Shadow Writing’ de Lorenzo Sandoval. La compañía convoca también dos becas de producción para creadores emergentes para proyectos vinculados al museo MARCO de Vigo. En Pamplona se podrá contemplar ‘O ceo non é Humano’ de Misha Bies Golas.

Por último, artistas con la Beca Grand Tour de la Universidad Politécnica de Valencia muestran los trabajos realizados durante su periodo de formación en Nueva York o Polonia. El Pabellón de Mixtos acoge obras de Ana Esteve Reig, Señor Cifrián (colectivo), Alex Francés, Santiago López, Javier Palacios, Rocío Garriga y Ximo Ortega.

Por su parte, en el Horno, se expone la obra resultante de la beca de residencia que promueve DKV en Casa de Velázquez, en virtud de un convenio suscrito por el Ayuntamiento de Iruñea con ambas entidades. Esta ayuda a la creación se plantea con un carácter innovador e itinerante, ya que los artistas han de presentar un proyecto site-specific, es decir, dirigido a espacios singulares de una de las sedes en las que se exhibe durante ese año la Colección DKV.

En su segunda edición, esta beca llega al Horno de la Ciudadela con una propuesta de Juan Zamora. ‘El templo del trigo’ es una instalación orgánica en la que el autor erige un lugar de culto al trigo, a partir de los diversos tipos de este cereal cultivado y recolectado por él mismo durante su residencia en la Casa Velázquez de Madrid durante los meses de junio y julio de este año.

Asimismo, se puede contemplar la instalación ganadora en la primera edición de la Beca Casa de Velázquez, que Manu Blázquez creó para la Sala Tocador del Museo Lázaro Galdiano.

‘Intervallum’ es una intervención a nivel de suelo compuesta por 90 planchas de cobre colocadas en forma de cuadrícula, en las que se juega tanto con sus dimensiones como con las propiedades reflectantes y cromáticas del material.