Informe sobre «motxiladun umeak», vulneraciones de derechos sobre el papel

Un equipo de profesionales ha elaborado un informe en el que han recogido la situación de las niñas y niños que tienen a su madre, a su padre o a ambos en prisión, y han detallado las consecuencias que tiene en su salud: estrés, ansiedad, transtornos del sueño… los expertos hablan de la pérdida de una parte importante de la infancia.

@gara_olarretxea|Donostia|2017/11/20 13:25
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La plataforma Sare ha contado con la ayuda de sicólogos y pedagogos para elaborar el informe "Motxiladun umeak, la consecuencia invisible de esta política penitenciaria", que ha sido presentado este mediodía en Donostia. A partir de ahora, el trabajo se centrará en su socialización, tanto entre instituciones, sindicatos y otros agentes.

En palabras de Iñaki Barrutia, sicólogo clínico que ha participado en su elaboración, pocos días antes de la visita del fin de semana aparecen síntomas muy relevantes, como inquietud, transtorno del sueño, agitación, humor variable… «Se les ha arrebatado una parte importante de su infancia», ha afirmado rotundo. Ha citado las horas de coche, los cientos de kilómetros, los viajes de cada fin de semana y lo que ello supone. Esa rutina, excepcional, sustituye a lo que deberían hacer y disfrutar estos niños y niñas: juegos en el parque, acudir a fiestas y celebraciones y planes de fin de semana. «Todo esto lo han perdido y se han tenido que adaptar a un medio hostil. Se convierten en adultos anticipados», ha añadido.

El informe se ha preparado en base a testimonios directos, cuestionarios específicos y la interpretación por parte de los profesionales de esas respuestas.

Pasados los años, los menores comienzan a hacer preguntas, «una etapa difícil». Más adelante, cuando adquieren una conciencia mayor, «la rabia –según este experto– se transforma en ira e indignación», precisamente al percatarse de que existen cárceles más cercanas al hogar. «La desesperanza, la incertidumbre y la poca confianza en las leyes, aumentan», ha dicho Barrutia.

No ha querido pasar por alto ciertas situaciones, el de las niñas y niños que nacen en prisión y que son separados de sus madres «el mismo día de su tercer aniversario» , así como el de los menores cuyos dos progenitores están privados de libertad. Sin embargo, este sicólogo clínico ha querido aportar un apunte positivo: «la capacidad de resiliencia» que desarrollan estas personas para afrontar las crisis personales que todo ser humano afronta a lo largo de su vida.