Los peritos constatan que las secuelas de Iratxe Sorzabal corroboran su denuncia de torturas

Las conclusiones del informe realizado por expertos en base al Protocolo de Estambul constatan que las secuelas físicas y sicológicas de Iratxe Sorzabal «corroboran de manera convincente» su denuncia de torturas en dependencias de la Guardia Civil tras su arresto en 2001. La Justicia francesa decidirá el próximo 17 de enero si acepta o no las tres euroórdenes en su contra.  

NAIZ|PARÍS|2017/12/06 19:10|8 iruzkin
Sorzabal
Iratxe Sorzabal, en una imagen del año 2000. (Jon URBE/ARGAZKI PRESS)

«Es hora de que la Justicia francesa reaccione ante la tortura. Hace falta coraje». Con esas palabras, recogidas por Kazeta y Mediabask, se ha dirigido Iratxe Sorzabal, visiblemente emocionada, a los jueces del Tribunal de Apelación de París, que ha celebrado este miércoles una sesión sobre las tres euroórdenes cursadas desde la Audiencia Nacional española contra la presa vasca.

En una vista celebrada el pasado mes de setiembre, el tribunal acordó, a petición de la defensa, solicitar una pericial en base al Protocolo de Estambul, procedimiento utilizado a nivel internacional en la investigación de la tortura, y hoy se han dado a conocer las conclusiones.

Aunque la decisión sobre las euroórdenes se han aplazado al 17 de enero, el peritaje ha destacado que las secuelas físicas y sicológicas de Sorzabal «corroboran de manera convincente» su denuncia de torturas.

«Esta vista es de una importancia difícilmente calculable para Iratxe Sorzabal», ha afirmado su abogada, Xantiana Cachenaut, al destacar que «es la primera vez en dieciséis años que tiene la oportunidad de que los hechos sean reconocidos por las autoridades judiciales».

Tres euroórdenes

Las tres euroórdenes fueron activadas por las autoridades españolas después de que Sorzabal fuera detenida en setiembre de 2015 en un operativo en Baigorri junto a David Pla y están relacionadas con otros tantos atentados, ocurridos entre 1995 y 1996, en Asturies, Alacant y Gipuzkoa.

Sorzabal había sido detenida previamente, el 31 de marzo de 2001, en Hernani. Denunció haber sufrido graves torturas durante el tiempo en que permaneció incomunicada en dependencias de la Guardia Civil. Debido a su estado, durante la detención fue conducida a un hospital de Madrid. Allí, por orden del forense, se le realizaron varias fotografías en las que se podía observar lesiones por quemaduras en cintura y espalda, que según denunció Sorzabal, fueron producidas por la aplicación de los electrodos.