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Diálogo sumiso o tensión democrática

El Lehendakari de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba contrapone el diálogo autonomista con el Gobierno español a la "tensión" que genera el proceso constituyente catalán. 

La propuesta de Iñigo Urkullu se presenta como la fórmula gradualista que permitirá a una parte de las vascas y vascos alcanzar sus objetivos de plena soberanía frente al atropellado maximalismo catalán que no va a ninguna parte. O sea, vascos pragmáticos frente a catalanes alocados.

Después de cuarenta años de autonomía restringida, el PNV vuelve por donde solía y trata de vender otra vez mercancía averiada porque mientras la Constitución Española del 78 siga siendo el techo de acero de las aspiraciones populares, la soberanía vasca seguirá siendo mera ficción. La clave es superar ese cerco. Y en eso andan las catalanas y catalanes. Lo demás, puro mercadeo.