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Yuri, las cláusulas de rescisión y las revisiones de contrato

La Real ha accedido a traspasar a Yuri por trece millones de euros, más tres en posibles variables, al PSG cuando es uno de los jugadores más utilizados por Eusebio y no tiene ningún recambio de garantías en la plantilla. Como siempre en estos casos, se cuestiona al club por no hacer valer la cláusula de rescisión o por no haber peleado por mantener al jugador con una importante mejora de su contrato y el zarauztarra se va sin recibir críticas y además se puede leer que, a pesar de que el club le dio las gracias y le deseó suerte, está molesto por no haber recibido una propuesta de mejora de contrato.


Uno siempre ha defendido a los jugadores que quieren jugar en la Real y en el fútbol actual, en el que el club paga en un año a la mayoría de sus futbolistas más de lo que la mayoría de sus aficionados van a cobrar en toda su vida laboral, hay que defender más al club, que lo forman los aficionados que priman el interés general, que a aquellos jugadores que solo miran por sus intereses individuales y no tienen ese compromiso con la entidad que les ha permitido ser jugadores de Primera .

Si el club tiene que hacer valer los contratos de todos los jugadores a pesar de que no rindan en función de lo que cobran y no quiera contar más con sus servicios, los jugadores también tienen que respetarlos y pelear por mejorarlos en el campo y en los despachos y no plantear situaciones para forzar a la Real a traspasarlos.

Uno ha cambiado de opinión con respecto a la postura que un club de cantera debe mantener con las cláusulas de rescisión. Uno creía que el Athletic se equivocaba cuando se negó a negociar con Llorente su salida y dejó claro a todos sus jugadores que nunca iba a bajar una cláusula de rescisión para negociar un traspaso de un jugador básico.


Uno pensaba que eso iba a hacer sentirse a sus jugadores en una cárcel con barrotes rojos y blancos de la que no iban a poder salir y que iba a tener problemas para renovar a sus futbolistas, pero la realidad ha demostrado que es una decisión acertada. Todos los jugadores de la cantera han renovado sus contratos a pesar de esa postura y el Athletic ha conseguido que ningún club los maree. Todo el fútbol sabe que si un equipo quiere un jugador del Athletic debe pagar la cláusula en su integridad.


La Real fue más o menos firme a la hora de cobrar lo establecido en las cláusulas con Illarramendi y Griezmann, pero ha dejado marchar por menos de la mitad a Bravo y a Yuri y se lo agradecen con el pleito que planteó el portero incumpliendo el compromiso que él adquirió para facilitar su salida y con un supuesto enfado del lateral con el club que apostó por él cuando deambulaba por las carreteras secundarias del fútbol y lo cedió al Eibar para comenzar su escalada a la élite.


Al final uno ha llegado a la conclusión de que, con sus pros y sus contras, es mejor ser firmes en la defensa de las cláusulas de rescisión y que todos los jugadores sepan que para marcharse deberán abonarla en su integridad o acabar sus contratos.


A partir de ahí sí que la Real debe primar a aquellos jugadores que más rinden, con mejoras contractuales, o preferiblemente con primas más altas en los contratos para pagar más a aquellos que más juegan. Es mejor gastar el dinero en satisfacer a los que más juegan que en buscar fichajes para sustituirlos, pero todo a partir de un respeto a unas cláusulas que parece que solo sirven cuando el interesado es el Athletic.

Si un equipo del poder económico del PSG solo va a pagar trece millones por un jugador como Yuri cuando el Eibar ha ingresado diez por la marcha de Lejeune al Newcastle, el mensaje que se manda a todos los jugadores es el que Aperribay equivocadamente trasmitió en su última rueda de prensa, que todos tienen las puertas abiertas para poder salir cuando les apetezca y que la Real les facilitará la salida.

Eso sí, luego si no juegan y no tienen ofertas, entonces la Real sí que tiene que respetar los contratos… Y encima los palos son siempre para el club y nunca para los que se quieren ir de la Real. Yo por lo menos jamás defenderé a un jugador que el club quiera que siga y decida marcharse sin mediar una circunstancia casi extradeportiva que lo justifique.

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