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El cinismo del GV con la educación pública

Al hilo de las protestas y huelgas en la educación pública, Olatz Garamendi, Viceconsejera de Administración y Servicios del Gobierno Vasco, ha hecho algunas declaraciones. No me resisto a hacer algunos comentarios.

SOBRE LOS RECORTES: Dice Garamendi: “No se han producido recortes que afecten a la calidad de enseñanza. A pesar de que durante la crisis se fijaron medidas de ahorro a través de decretos estatales, hemos mantenido los ratios de alumnos por aula, sustituciones, plantillas.... las condiciones que redundan en el bienestar del sistema educativo”.  Una verdad a medias. Es cierto que no se aplican todos los recortes de los decretos estatales, pero también es cierto que han asumido, mantenido, y en algunos casos ampliado, todos los recortes que realizó Isabel Celaá: recortes, entre otros,  en las ratios, en las sustituciones y en la plantillas. Y no es precisamente “bienestar” lo que se vive respecto a los recursos y recortes, por mucho que lo diga la Viceconsejera de Administración y Servicios.

SOBRE LAS NECESIDADES ESPECIALES: Garamendi: “Cuando se trata de escolares con necesidades especiales hay más docentes de apoyo educativo en el aula. ¿Que hay más diversidad en la escuela pública? Sí. Pero también dotamos de más recursos para hacer frente a esa necesidad”. Cuando miles de profesionales hacen huelga y salen a la calle contra los recortes en la escuela pública, es porque constatan en su día a día enormes dificultades en la labor diaria, escasez de recursos para hacer frente a los retos planteados, progresiva carga de trabajo creciendo (¿hasta dónde?) … A Garamendi, para entenderlo, si es que quiere, le bastaría con hablar con quienes que están atendiendo estas necesidades especiales para descubrir con qué limitaciones se encuentran en su trabajo. La insuficiencia de los recursos (que a veces existen, y a veces no) es manifiesta para quien quiera verlo.

SOBRE LAS SUSTITICIONES: Dice Garamendi: “En Infantil y necesidades especiales se sustituye desde el primer día. En otras etapas, al segundo, tercero.... según criterios pedagógicos. En Secundaria, al quinto”. Me encantaría conocer los criterios “pedagógicos” para sustituir a un profesor de Primaria al tercer día o a uno de la ESO al quinto (a la semana, en realidad, pues se trata de días lectivos). Me encantaría conocer esos criterios porque hay gente muy malpensada que puede creer que el único criterio es el ahorro que supone.

SOBRE LAS HUELGAS: Dice Garamendi: “Nos preocupa mucho porque los principales perjudicados por los paros son los niños y niñas y sus familias”. En este argumento ya insistió en su día Cristina Uriarte. Tienen una preocupación exquisita por las horas de clase que se pierden un día o dos de huelga, “pobres niños”, vienen a decir, “les desatienden de una manera…”. Pero la administración sistemáticamente retrasa para la mayoría del alumnado entre tres días y una semana la sustitución. Francamente, no creo que les preocupe tanto un día o dos de huelga, de hecho, consideran bastante normal en su gestión que falte profesorado en los centros.

SOBRE LAS FAMILIAS: Dice Garamendi al planteársele el apoyo de las familias a las reivindicaciones: “En eso tenemos que hacer autocrítica. No hemos sabido llegar a las familias, dar la información de primera mano. Queremos reunirnos con los padres y madres y ofrecer datos reales”. Esta me encanta: van a dar a las familias información “de primera mano” sobre la escuela ¡de sus hijos e hijas! Seguramente las madres, padres y sus asociaciones lo desconocerán casi todo. No me queda sino aplaudir la iniciativa: plas, plas, plas. En cualquier caso, con miles de trabajadoras y trabajadores protestando en la calle y con las familias solidarizándose, que toda la autocrítica que se les ocurra sea que no han vendido bien su moto, manda huevos.

SOBRE EL REPARTO DE LOS RECURSOS EN EDUCACIÓN: Se le pregunta a Olatz Garamendi: “La escuela pública se queja de que han crecido los recursos destinados a red la concertada”. Y contesta: “Es una conclusión que se puede tomar viendo los presupuestos pero no es así. Y mucho menos que se haya quitado dinero a la pública para dedicarlo a la concertada”. Sí, has leído bien, eso dice. Si admite que viendo los presupuestos se puede sacar la conclusión de que crecen los recursos para la red concertada, que me explique despacito por qué no puedo sacar la conclusión de que en el reparto de recursos entre pública y privada se está favoreciendo a ésta última (a veces tiendo a ser duro de entendederas). En cualquier caso, esto no me asombra en un gobierno con un planteamiento que, desde luego, no prioriza lo público.

Estas declaraciones, como otras anteriores de Josu Erkoreka o de Cristina Uriarte, insisten en la falta de motivos para la huelga, en la irresponsabilidad que supone. Muy al contrario, hay motivos serios, profundos y largamente extendidos en el tiempo para el malestar. Y protestar contra los recortes exigiendo, entre otras cosas, mejores ratios, mejores sustituciones, más y mejores recursos para la enseñanza pública es un ejercicio de responsabilidad. La irresponsabilidad es la suya cuando manipulan la realidad negando que haya recortes. Yo he conocido, no hace tantos años, una escuela pública en la que se sustituía al profesorado al día siguiente; en la que teníamos una dotación horaria extra para asignaturas como Euskara, Lengua o Matemática, en función del alumnado; en la que con más de 58 años se reducía en alguna hora el horario lectivo, para poder hacer otras funciones en el centro; en la que había lectores de inglés en cualquier centro … No era perfecto, era mejorable en muchas cosas, pero claramente vamos a peor. Por supuesto que hay recortes. Y por supuesto que perjudican la calidad de enseñanza.

Está claro lo que pretende la administración de la CAPV: por un lado, focalizar la huelga en las condiciones laborales supuestamente “inmejorables” y pasar por alto los recortes que se mantienen desde hace ya demasiados años.

Hablo en el título de cinismo porque no me cabe duda de que los responsables de Educación en la CAPV saben perfectamente qué está sucediendo en la educación pública. Les supongo o bien tontos (no lo creo) o bien conocedores del progresivo deterioro que la gestión realizada y los recortes continuados en el tiempo están provocando en el sistema público de enseñanza: enormes dificultades en la labor diaria, escasez de recursos para hacer frente a los retos planteados, progresiva carga de trabajo creciendo (¿hasta dónde?), redefinición cada vez más clasista del reparto por redes … A los trabajadores y trabajadoras nos queda la protesta y en ella seguiremos. Por responsabilidad.

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