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Sobre el miedo y la censura

Sobre el miedo y la censura

No voy a explicar demasiado mis sensaciones personales tras el atentado en Barcelona, una ciudad en la que he pasado no pocos años de mi vida. Además durante varios años iba a diario a estudiar a la facultad en la plaza Universidad, a muy poca distancia de las Ramblas. En muchos ratos libres paseaba por esa calle desde plaza Catalunya hasta la altura del teatro del Liceo, donde giraba de vuelta. La furgoneta del atentado hizo el mismo trayecto que yo tantas veces.

La verdad, ahora sí me da cosa solo de pensar lo que ha pasado, en algún momento cuando vuelva allí incluso algo cercano al miedo. La misma sensación del aeropuerto de Bruselas o la estación de tren de esa ciudad. Para mi es absurdo negar el miedo. Es algo natural. Tenemos miedo a morir, a que nuestros seres queridos sufran daño. El miedo es un sentimiento más. Negarlo no hace que desaparezca.

El miedo estos días sale a palestra, parece que hay que superarlo, negarlo, o lo que sea. Pero no, el miedo no debe ser el protagonista tras lo ocurrido, sino la exigencia de responsabilidades y cambios hacia la clase política y su labor, tanto en el ámbito nacional, como sobre todo internacional. El monarca español se presenta en Barcelona para homenajear a las víctimas, pero no hace tanto estuvo en Arabia Saudí, para estrechar lazos que lo llaman. Vamos, para vender armas básicamente y pedir que algo del dinero que la familia real de ese país se gasta a la ligera caiga en el estado español. Ni volver a decir por enésima vez que ese país del golfo Pérsico es señalado por la mayoría de expertos como el patrocinador principal del extremismo islámico en el mundo.

Otro ejemplo de patrocinio de ideas radicales es Qatar, el cual por cierto patrocina al Barça* a través de sus líneas aéreas Qatar Airways, pero también al canal Al-Jazeera, el público del cual festejó con multitud de likes en forma de corazones y sonrisas lo ocurrido en la ciudad condal. ¿Romperá el club de fútbol ese patrocinio ahora? ¿Los socios pedirán explicaciones o el dinero suavizará heridas?

Otro desvío de tema se hace con que no culpemos a los inmigrantes, refugiados o comunidad musulmana. Nos toman por idiotas, por niños pequeños a los que hay que explicarles incluso lo más básico. Pero pocos hablan de los conflictos de Afganistán e Iraq, donde participó el estado español y los cuales desde luego no han dejado nada positivo en esos países. Ni se habla de Libia o Siria, o del apoyo a “terroristas moderados” en esos lugares. 

Se tiran balones fuera hacia donde sea, el miedo, la tolerancia o la tragedia humana, los cuales por supuesto son temas importantes, pero no son el origen del problema, y si queremos que algo así no se repita en el futuro, es precisamente al origen a lo que deberíamos prestar atención. La solución por supuesto que no puede ser sencilla o inmediata, pero sin pedir explicaciones a los gobernantes, difícilmente estos van a cambiar nada.

El otro tema al que quería referirme es a la censura o autocensura de estos días. Nada más ocurrir el atentado se han difundido multitud de mensajes para no compartir las imágenes de lo ocurrido. Pedían respeto por las víctimas y no hacer publicidad a la barbarie terrorista. Al final la verdad es que poca censura ha habido, ni siquiera las televisiones públicas española y catalana se han censurado demasiado. De las privadas ni hablamos. No es algo que me parezca mal. La información directa ayuda a no sembrar pánico y falsos rumores, aunque de estos también ha habido. 

Lo que me llama la atención en este caso es la hipocresía. Mientras los atentados suceden fuera, no existe ese sentido común y respeto a las víctimas, pero a la que sucede en casa o cerca, el grito al cielo por que salgan imágenes o los medios de otros lugares publiquen material duro. Claro que no hay que caer en el gore, pero ¿el atentado es noticia? Lo es. ¿Cómo lo ilustras, con fotos de gatos (por una iniciativa de internet digo lo de los mininos)? Pues con imágenes del lugar, como en todas partes.

Resumiendo, si bien el atentado ha mostrado la cara buena de la sociedad en la reacción inmediata y ayuda en el lugar y el momento a las víctimas. Sin embargo también muestra, en mi opinión, la mala. La de la aproximación simplista a lo ocurrido. La negación de lo obvio, el miedo. Y sobre todo la ausencia de miradas al origen real del problema, el quién, cómo y por qué patrocina ese radicalismo islámico.

*(Actualización) - Me han comentado que lo patrocinaba hasta el año pasado. No sigo mucho al Barça por lo visto.

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