0 iruzkin

El delirio nunca tiene equidad

Foto: Iñigo URIZ/ARGAZKI PRESS

Las personas de la foto piden justicia. A día de hoy ocho jóvenes vascos se juegan penas entre 6 y 62 años de cárcel por una pelea de bar con el resultado de lesiones a dos guardias civiles. El fiscal pide por contusiones, moratones y un esguince más pena que la que se impuso a los responsables de la muerte de Lasa y Zabala. Lo hace porque ocurrió en Altsasu, porque quienes sufrieron las lesiones eran guardias civiles y porque la infamia del «todo es ETA», construida por un juez al que ahora se presenta como adalid de los derechos humanos, se adhirió a las estructuras del Estado español como una segunda piel erizada en la venganza y la persecución.

La sinrazón en la que estamos inmersos con este caso es de una magnitud inconcebible para el sentido común. Creo que si muchos de nosotros diéramos rienda suelta a nuestro sentimiento y lo expresáramos sin ambages, con toda probabilidad seríamos procesados por quienes, todavía hoy, buscan ver ETA en cualquier situación que se produzca a un lado de ese espejo roto que es la democracia española.

Es un delirio. El delirio es un síntoma propio de la psicosis y la psicosis es argumento para películas de terror. Esta es una de ellas. Con apariencia de desvarío bestial, pero por pura decisión de Estado y con estrategia política de fondo. En este proceso judicial todo es una barbaridad porque el delirio carece siempre de equidad. Pedir en este caso 62 ó 50 años de cárcel es un auténtico disparate. Pero también lo es pedir 6 años ó 6 meses.

Las personas de la foto, con razón, reivindican justicia. No sé qué habrá que reclamar si la justicia delira. Cordura, tal vez. Aunque solo sea para recordar que hablamos de una pelea de bar, a las tantas de la mañana, que terminó con algunos moratones y un esguince. A partir de ahí, llega el montaje. Sin ser cinematográfico, sí es de película de terror.

 

/