0 iruzkin

El equilibrio, a 78 revoluciones por minuto

La imagen es de esta misma semana. La he elegido porque refleja que el regreso a casa necesita siempre un punto de equilibrio. Más aún si el retorno se produce después de una catástrofe, tenga rostro de seísmo, huracán o guerra. La vivienda de Mohammad Mohiedine Anis está en Alepo y se ha mantenido en pie gracias a eso, al equilibrio, a ese delicado balance entre dos fuerzas que se contrarrestan. A simple vista, podría decirse que el paisaje que se nos ofrece es desolador; en una segunda mirada, no lo parece tanto. El interior de la residencia ha resistido razonablemente bien y, aunque posiblemente nada haya en la atmósfera que permita apreciar aromas conocidos –la guerra nunca huele a hogar–, el mobiliario parece mantener una inusitada solidez. Hasta el tubo de la estufa de hierro se sostiene milagrosamente vertical.

Recuperar el territorio íntimo después de una desgracia es ardua tarea. Quizá cumplidos los 70 resulte más simple. Esa es la impresión que emana de la foto. Se diría que a Mohammad Mohiedine le basta retirar unos centímetros la colcha de la cama para apartar de su espacio todo el polvo y los cascotes que cubren la estancia. Un simple gesto, decisivo, que le permite caminar por el hueco donde aún palpitan libros y cuadernos y donde se presenta, ileso, un gramófono de principios del pasado siglo. Amplío la imagen para certificar que el aparato es un clásico, un "Víctor", para más precisión. Todavía tiene intacta la etiqueta de "la voz de su amo", característica de la firma, y el disco es de esfera roja, reservada por la compañía a los temas clásicos. El anciano ha encendido su pipa, ha dado doce vueltas a la manivela del gramófono y la canción tradicional siria "Hekaya" (Historia) se ha adueñado del recinto.

A veces basta un gesto para salvarse de los signos de la destrucción. En otras, nada más lógico que actuar como si vivieras en ella desde siempre y hacer girar el disco a 78 revoluciones por minuto en la Alepo de la Siria de hoy.

El equilibrio debe ser algo así, como esta escena, una apacible quietud en medio del desastre. La foto me gusta, además, porque los ancianos ya no son retratados ni en las guerras. Y porque no hay nada mejor que disponer de una manivela para darle sentido a la vida.

Fotografía: Joseph EID /AFP