Erreportajea
 
Viento del sur, viento de cambio

Arratia-Nerbioi es la comarca más meridional de Bizkaia y comprende el valle de Arratia y la cuenca del Nerbioi, descendiendo desde el macizo de Gorbeia y la sierra de Gorobel –pasando por Aiara, en Araba– hasta Hego Uribe, ya en el extrarradio de Bilbo.

@GARA_ikerbizkar|2015/05/21 08:30
Arrankudiaga
La alcaldesa de Arrankudiaga, Itziar Duandikoetxea, vota en la consulta del 2 de noviembre. (Juanan RUIZ/ARGAZKI PRESS)

Durante mucho tiempo ha sido un territorio dominado por el PNV, excepto alguna salvedad, como la primacía de la izquierda abertzale en Dima. Sin embargo, las tornas han cambiado y la formación jeltzale y EH Bildu mantienen en este momento un enconado pulso por el liderazgo. Tanto es así, que ambas formaciones gobiernan en el mismo número de municipios, con dos alcaldías independientes en Orozko y Ubidea.

Probablemente el cambio en Arratia-Nerbioi ha sido más gradual de lo que indican los datos, pero los ocho años transcurridos sin la presencia de la mayoría de las candidaturas de la izquierda abertzale tuvieron como efecto que lo ocurrido en 2011 se viviera como un revolcón. Así, tomando como referencia las elecciones municipales de 1999, las últimas en las que ese sector social pudo concurrir con normalidad –Euskal Herritarrok–, encontramos que en la mayoría de las localidades gobernadas por Bildu (Arrankudiaga, Zeberio, Lemoa, Urduña e Igorre) el PNV fue claramente la primera fuerza, y solo en Dima ganó EH, y es que allí la izquierda abertzale llevaba ganando desde 1987 .

Puede decirse que en Arratia-Nerbioi se ha producido una evolución sociológica, con la irrupción de una juventud abiertamente independentista y de izquierda frente a sus mayores mayoritariamente ligados al PNV. El ejemplo más llamativo probablemente es el de Lemoa, un bastión jelkide durante mucho tiempo (allí fue teniente de alcalde Juan María Atutxa antes de ser consejero de Interior), donde en 1995 el PNV obtuvo el 61% de los votos, frente al 17% de HB y el 15% de EA. En 1999 los jeltzales cosecharon un 52% por un 23 y 16% las otras dos formaciones; y en 2011 Bildu, con un 45%, ganó bastante holgadamente a la plancha del PNV (40%). La evolución ha sido muy similar en el resto de municipios –en Arrankudiaga hace 20 años el PNV logró casi el 70% de los votos– y probablemente el «sorpasso» se habría producido antes en muchos sitios, pero ocho años de veto mostraron una fotografía irreal que no permitió entrever ese mar de fondo.

Es posible, de hecho, que muchos mandatarios jelkides pensaran que su partido iba a gobernar «per saecula saeculorum». Quizá así se entiendan algunas de las cosas que los nuevos gobiernos locales de Bildu hallaron al llegar a los consistorios. Por ejemplo, casos de gestión penosa, como la de Urduña o la de Dima, al límite de la bancarrota. Pero tan grave, o más, es el caso de Lemoa, donde la irrupción de la coalición abertzale puso al descubierto un buen número de irregularidades. Así, la operación urbanística en el polígono industrial de Pozueta, en la que tomaron parte dos funcionarios municipales, señala directamente a los gobiernos jeltzales, aunque resulta más escandaloso si cabe el descubrimiento a principios de legislatura de un txoko clandestino en Zubiziku, donde se emplaza la sede de la brigada de obras.

Pero esta legislatura también ha ofrecido noticias amables, como el trabajo en común necesario para organizar en Arrankudiaga-Zollo una consulta popular sobre la constitución de un estado vasco soberano. El 61,59% de los vecinos participó en la consulta, un hito en favor del derecho a decidir.

Hego Uribe, «eppur si muove»

En el mapa, Hego Uribe es un apéndice de Arratia-Nerbioi, una demarcación mucho menos extensa pero que, sin embargo, es la zona más densamente poblada de Bizkaia, salvo los márgenes de la ría y la capital, con casi cien mil habitantes. En los tres principales municipios, Basauri, Galdakao y Arrigorriaga –en Zaratamo hace cuatro años ganó una candidatura independiente y en Etxebarri La Voz del Pueblo arrasó con el 65% de los votos– es el PNV el que históricamente se ha llevado la parte del león, sobre todo en Arrigorriaga y Galdakao, pues Basauri tambien ha conocido gobiernos del PSE. Sin embargo es en esta localidad donde los jeltzales deberían tener menos dificultades, pues pese a las irregularidades destapadas en torno a la fundación Sustraiak, Andoni Busquet parece asentado. EH Bildu ha conformado una candidatura ambiciosa encabezada por Natalia Gardeazabal, y estaría en posición de arañar algún concejal más, quizá en detrimento de un PSE que es la sombra de lo que fue.

En Galdakao y Arrigorriaga, por contra, las cosas estarán más apretadas. En esta última localidad hace cuatro años el PNV aventajó a Bildu en apenas doscientos votos y ambas fuerzas empataron a seis concejales, de modo que cualquier cosa puede ocurrir. También en Galdakao, donde un eventual cambio de gobierno sería de calado pues se trata de un municipio de casi 30.000 habitantes.

Si bien nadie duda de que el PNV volverá a ganar, entra dentro de los cálculos que pueda perder uno de sus ocho ediles, que podría ir a Usansolo Herria o a la candidatura afin a Podemos. Asimismo, EH Bildu, que ahora tiene cinco ediles, presenta una candidatura potente encabezada por Bea Ilardia y podría ganar algun escaño, mientras el PSE y PP están en retroceso. Hay un par de concejales que se van a decidir por un puñado de votos, y podría haber cambios en las mayorías.

En este contexto, la estrella de Ibon Uribe empieza a perder brillo. Su gestión ha quedado muy tocada por el fiasco de la lanzadera del metro, donde se le reprocha haber actuado a rebufo de la Diputación, más como miembro del PNV que como primer edil galdakoztarra, y por el tema de la consulta de Usansolo, donde ha mantenido una actitud muy prepotente respecto a los vecinos del que será el próximo municipio de Bizkaia.

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