2017/03/19

«Contigo somos más»
BERTA GARCIA

El Día Internacional de algo permite dar cierta visibilidad al motivo de la convocatoria en cuestión, es por eso que soy de las que opina «que un día dedicado al año no hace daño». El pasado miércoles 15 de marzo tocó el Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Aprovechando la fecha, cabe recordar que las personas, como consumidoras y usuarias, tienen sus deberes y sus derechos. Como de reivindicaciones se trata, saltan a la vista dos esenciales: una va para las administraciones públicas y otra, para nuestra sociedad.

A las recientes sentencias sobre las cláusulas suelo, los gastos hipotecarios y plusvalías se viene a sumar la que se ha fallado recientemente en relación a los teléfonos de atención al cliente –también conocidos como 902–, una práctica ilegal por abusos en sus tarifas económicas. Hay que reconocer que, con los datos en la mano, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha brillado por su imparcialidad. Ahora, es el turno de que las administraciones públicas cumplan las sentencias.

En esta ocasión, el trabajo de las plataformas sociales ha tenido su repercusión en Bruselas y Luxemburgo, que han puesto la mirada en las flagrantes anomalías de la banca, las empresas de telefonía e incluso de las propias administraciones y sus afanes recaudatorios. En este sentido, cabe cuestionarse esa serie de organismos creados ad hoc para vigilar distintas áreas como la competencia, la utilización y coste de la energía, el Mercado de Valores o la defensa de los intereses de los ciudadanos, si al final sus recomendaciones no son vinculantes y todo pasa por el tamiz de la Justicia. Fortalezcamos la cooperación para dar larga vida al asociacionismo.

La segunda reivindicación está relacionada con el reciente Día de la Mujer Trabajadora que anualmente se celebra el 8 de marzo, y va por el colectivo de amas de casa que, agrupadas como consumidoras, han peleado durante 49 años contra la carestía de los productos y servicios más básicos y necesarios. Ellas, como colectivo, han hecho frente a unas instituciones oficiales demasiado atentas a los lobbies empresariales.