Gontzal Fontaneda
SOS Iruña-Veleia
KOLABORAZIOA

¿Euskadi en contra del euskara?

En el yacimiento de Iruña-Veleia aparecieron en 2005, entre otras, unas piezas con inscripciones en euskara, datadas en el siglo III. A pesar de que quizá sea el hallazgo más importante del País Vasco, la Diputación Foral de Alava resolvió en 2008 que dichas inscripciones eran falsas, expulsó a los arqueólogos del yacimiento y en 2009 les presentó ante el Juzgado de Vitoria una querella. ¿Desde cuándo los políticos están capacitados para resolver un asunto científico, en vez de hacerlo los laboratorios? El resultado salta a la vista: seis años sin poder aclararlo, ya que nadie ha oído el euskara del siglo III. Sin embargo, ahora existe la posibilidad de leerlo, en el caso de que las inscripciones sean auténticas.

Este problema no es solo de los arqueólogos, ni de Alava, sino de todo el País Vasco, ya que están en peligro unas posibles pruebas de la historia del euskara. Los arqueólogos pidieron siempre que se hicieran análisis científicos. Por el contrario, la Diputación nunca ha querido que se hagan esas pruebas, argumentando que no son necesarias, «porque las inscripciones son falsas». Si una mujer acusa a un hombre de ser el padre del hijo de ella, él pide ante la juez que les hagan los análisis genéticos al niño y a él, y la madre se opone, ¿es el padre o no? Si la Diputación acusa a un arqueólogo de falsificar unos hallazgos, él pide ante la juez que los analicen y la Diputación se niega, ¿es el falsificador o no?

Los arqueólogos pidieron también desde el principio que se hiciesen catas controladas para seguir buscando más piezas. En cambio, la Diputación, tras expulsar a los arqueólogos, dio la dirección del yacimiento a un profesor de arqueología de la Universidad del País Vasco, que el primer día utilizó una máquina excavadora para retirar 6.000 m3 de tierra. ¡Nada menos que una máquina excavadora en un yacimiento arqueológico y encima en litigio! Si hubiera habido más pruebas, todas se habrían perdido para siempre. Por otro lado, ¿y si ahora apareciesen más piezas?

¡Por fin! En 2012 surgió la esperanza de los analisis científicos: la juez ordenó investigar unas piezas al Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Pero el informe ha resultado un fiasco: dice que se han encontrado metales modernos en la superficie de algunas piezas. Al haber estado enterradas, lógicamente se les ha adherido una costra, que si se hubiera encontrado un metal moderno bajo la costra, la costra habría sido posterior al metal; por lo tanto, el metal y la costra habrían sido hechos en la actualidad: falsos. Pero, como las huellas de los metales se han encontrado en la superficie de la cerámica o en la superficie de la inscripción o en la superficie de la costra, la cerámica, la inscripción y la costra son anteriores al metal: no hay prueba de falsedad.

Lo más grave es la situación de los arqueólogos imputados: siguen en paro tras ser durante estos seis años criminalizados públicamente, aunque ni el fiscal ni la juez hayan presentado acusación alguna. Antes o después puede que aparezca en algún lugar algo que acredite las inscripciones actuales, pero mientras tanto tienen que sufrir esta situación. El caso parece estancad0 esperando que la juez decida si les acusa o archiva el caso. Y no hay caso.

Para decidir que las inscripciones eran falsas, La Diputación Foral de Alava no se basó en las pruebas físicas que tenía (las piezas arqueológicas), sino en teorías. La Diputación no quería que se hicieran análisis, sino que se apoyó en un único informe teórico de un lingüista.

Las piezas no tienen validez porque, en vez de permanecer bajo la custodia del Juzgado, han estado siempre en poder de la Diputación, y han sido manipuladas, ya que su apariencia actual es diferente de la que tenían en las fotografías que se hicieron al principio. ¡Ojalá no sufran ningún accidente!

El informe del IPCE no resuelve la veracidad o falsedad, ya que, en lugar de cumplir la orden expresa de la juez, no ha hecho más que explorar la superficie.

Para reivindicar el fin de estos sinsentidos, SOS Iruña-Veleia convoca una concentración silenciosa todos los jueves a las 20.00 horas delante del palacio de la Diputación Foral de Alava.