2017/03/10

Erreportajea
 
NO MERINO, NO PARTY: SOLO UNA VICTORIA ROJILLA EN LOS ÚLTIMOS 34 PARTIDOS SIN ÉL

El dato resulta demoledor y reabre el debate sobre su penosa venta: de los últimos 34 partidos sin Mikel Merino, Osasuna solo ha ganado uno, el de Eibar esta temporada. En los ocho que disputó la pasada campaña sin el talentoso pivote, ahora «borusser», tampoco nunca venció.

Ramón SOLA
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La pésima temporada de Osasuna tiene obviamente muchas causas, pero una principal apuntalada por los datos: la ausencia de Mikel Merino, un futbolista capaz de sostener el medio campo en la faceta defensiva y de activarlo en la fase ofensiva prácticamente por sí solo. Su ausencia ya se demostró insustituible en la campaña del ascenso, puesto que Merino faltó ocho partidos (cuatro por lesiones y cuatro por sanciones) y Osasuna no ganó ni uno, pese a lo que acabó ascendiendo. Como quiera que esta temporada solo ha vencido en uno de 26, el balance es que en los últimos 34 encuentros jugados por los rojillos sin el hoy centrocampista del Borussia Dortmund apenas ha ganado uno.

De los ocho partidos sin Merino la pasada liga en Segunda, Osasuna cayó el Elche (2-1), Leganés (2-0) y Albacete (3-1), y no pasó del empate con Almería, Leganés, Tenerife, Girona y Ponferradina. Cierto es que Osasuna también perdió algunas veces con Mikel Merino, en alguna ocasión con estrépito como en Miranda (4-0), choque en que el pivote terminó desquiciado y expulsado. Pero su aportación fue crucial para el ascenso, in crescendo tras una temporada anterior, la del debut, en que los partidos se le hacían largos. A la capacidad física y organizativa le sumó en la recta final, complementado ya por el «guardaespaldas» especialista Manuel, un plus goleador. De los siete tantos que marcó en la liga, seis fueron en los últimos siete partidos: los tres últimos de la campaña regular y los cuatro del play-off. Parece evidente que sin Merino, que estuvo a punto de ser reclutado por el Borussia ya en invierno, Osasuna nunca hubiera subido.

Traspaso inexplicado, cesión imposible

El traspaso de Merino sigue generando polémica en Iruñea y se considera como el primer gran error de la directiva de Luis Sabalza, al que ha sucedido una larga lista. Pese a tener una cláusula de 20 millones, fue vendido por 3,7 de fijo y 1,2 en variables en una operación explicada con ambigüedades. Se habló también de una opción preferente para el caso de cesión a otro equipo este año, pero excompañeros de junta de Sabalza lo niegan. Osasuna puso todos los huevos en esa cesta para reforzarse este invierno, pese a que el Borussia había dejado muy claro que prefería enviarlo a un equipo alemán, para que lógicamente mejorara su conocimiento de aquel fútbol y su idioma. Finalmente no salió de Dortmund.

Llama la atención que Osasuna no aprovechara su relación con el Borussia para conseguir a cambio alguna otra cesión de su poderosísima y versátil plantilla. Sin ir más lejos, el delantero colombiano Adrián Ramos ha terminado engordando al que en invierno era rival directo por la permanencia, el Granada, siendo decisivo para los tres triunfos casi consecutivos de los nazaríes.

Mientras, Merino madura en Dortmund, donde ha tenido un aterrizaje complicado. En su puesto es inamovible otro joven supertalento de perfil casi idéntico (hasta en los movimientos) y solo nueve meses más de edad: Julian Weigl, ya internacional absoluto alemán. El entrenador, Thomas Tuchel, curte al navarro desde la pretemporada en la posición de central, aunque solo le ha concedido la titularidad una vez en Liga y minutos en otra media docena de encuentros. Ha sido inscrito en Champions para la fase final, aunque no en la primera ronda.

 

La Audiencia revoca la decisión de la jueza e imputa al club delito fiscal

La Sección Primera de la Audiencia de Nafarroa ha estimado el recurso interpuesto por el fiscal y ha revocado la decisión de la jueza instructora de rechazar la imputación de Osasuna en la causa abierta tras la querella del Gobierno foral por un delito fiscal.

Así, el club queda imputado como persona jurídica por las cuotas de IVA y de IRPF supuestamente no declaradas en los ejercicios fiscales de 2011, 2012 y 2013, al considerar la Audiencia que no había medidas adecuadas de control para cumplir las obligaciones tributarias.

En el auto, contra el que no cabe recurso, se expone que, a diferencia del "caso Osasuna", que investiga amaños de partidos pero en el que no está imputado el club por existir mecanismos de control, en éste el delito objeto de imputación es contra la Hacienda pública en el que el sujeto tributario obligado principal es el propio Osasuna. GARA