2017/03/13

«Me dieron una pieza metálica y decían que me la iban a meter por la vagina y el ano»

Todo empezó en el otro coche. Se pusieron a amenazarme y me decían cosas para que recordara la anterior detención. Los dos de atrás empezaron a golpearme, empujarme, gritarme, insultarme,... Yo no dije ni mi nombre y actuaban cada vez más violentamente. Empezaron a tocarme, a proferirme insultos sexistas,... Me levantaron el niki y como me quitaron el sujetador, me quedé con los pechos al aire. Me bajaron los pantalones y las bragas hasta los tobillos, por la fuerza, hasta que me rompieron los pantalones. El de delante me abrió las piernas por la fuerza y mientras tanto el resto continuaban gritando, amenazando y propinándome golpes en la cabeza. No sé en qué momento me dejaron y pude ponerme bien la ropa. No sé si fue antes o después pero entre golpes me hicieron la bolsa dos veces y me pusieron una supuesta pistola en la mano derecha diciendo que era una ‘huérfana’. A intervalos me dejaban en paz para ver si me tranquilizaba, pero enseguida empezaban los golpes, insultos, amenazas, empujones... Las humillaciones y mofas de mi persona, en todo momento. (...) Cuando llegamos a Madrid, me metieron en una sala (la misma que la vez anterior) y allí otra vez golpes, empujones, ejercicio físico, insultos, gritos, me subieron la camiseta y me bajaron los pantalones, posturas forzadas... Me pusieron la parte de arriba del cuerpo encima de una mesa con el culo hacia fuera y me dijeron que me iban a violar. Me echaron agua entre las piernas y empezaron a jugar tocándome el culo con una cuerda.

Gritos y amenazas constantemente. En un momento dado entró el que haría de ‘poli bueno’ y después de amenazarme me dejó vestirme. De ahí me llevaron a otra sala. Teníamos que salir a la calle para ir a los calabozos. Había cámaras pero no estaban encendidas. Ahí el ‘poli bueno’ intentó convencerme para que hablara, me ofreció de todo. Como no hablaba vino ‘Garmendia’. Este empezó desde el primer momento a golpes en la cara y en la cabeza. Me hicieron la bolsa tumbada en la cama, dos me cogían de las piernas y de las manos y el otro me pegaba la bolsa a la cara, así unas tres veces. Me volvieron a amenazar con violarme. Me pusieron una pieza metálica en la mano y me decían que me la iban a meter por la vagina y por el ano. Golpes en la cabeza, posturas forzadas y ejercicios físicos (sentadillas hasta caerme, cuclillas...). De ahí a otra sala. Era de día pero ellos me decían que todavía era de noche. Allí empezaron a golpearme en la cabeza y empecé a decir algo: dónde trabajaba... Me echaban agua por la cabeza y en la cara para que no me durmiera. Gritos y golpes... Al día siguiente, sobre todo, golpes en la cabeza, posturas forzadas (en cuclillas con la manos hacia delante a la altura del pecho), ejercicios físicos (sentadillas), bofetadas y presión psicológica: amenazas, gritos, insultos, risas...