2017/05/20

Iglesias quiere ser Felipe González y no acabar como Hernández Mancha

Unidos Podemos presentó ayer oficialmente una moción de censura contra Mariano Rajoy con la candidatura de Pablo Iglesias para presidente del Gobierno. La coalición morada no tiene posibilidades de que su iniciativa prospere en términos parlamentarios, como tampoco lo hicieron las dos anteriores, pero espera rentabilizarla socialmente.

Iñaki IRIONDO|GASTEIZ
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En pura teoría política, el Estado español tiene un modelo de moción de censura «constructiva» en la que no basta hacer caer al presidente censurado, sino que hay que sumar votos para investir a un nuevo candidato. Pero lo cierto es que las dos únicas experiencias habidas desde 1978 han demostrado que los partidos las emplean como trampolín propagandístico. A Felipe González le salió bien en 1980, frente a una UCD en descomposición. Para Hernández Mancha, por contra, enfrentarse sin posibilidad de victoria a una mayoría absoluta del PSOE y a Alfonso Guerra en la tribuna de oradores le supuso el fin de su breve carrera como líder de AP.

Unidos Podemos oficializó ayer su moción contra Mariano Rajoy, con Pablo Iglesias como candidato, sabiendo que no va a poder sumar la mayoría parlamentaria que necesita, y aduciendo que quiere ganarla «en la sociedad». La mayoría de los partidos les han criticado.

Pese a todo, los proponentes se fijan en el éxito que obtuvo Felipe González y en su escrito apuntan que «hace 37 años, en unas circunstancias mucho menos graves que las actuales, se presentó una moción de censura que no prosperó pero que, sin embargo, señaló un futuro de cambio». La diferencia reside en que González presidía entonces la segunda fuerza más votada, y Pablo Iglesias no pasa de ser la tercera. Y, además, la moción de censura de Unidos Podemos se ha interpretado más como un ataque al PSOE, en el momento álgido de sus primarias, que al propio PP.

Ayer mismo su aviso fue de que si el PSOE vota no a la moción «estará sosteniendo al PP en el Gobierno». Lo que tuvo la inmediata respuesta de que Unidos Podemos podía haber investido a Pedro Sánchez y haber evitado así que gobernara Mariano Rajoy.

La moción de censura ha sido criticada por PP, Ciudadanos y PSOE como una muestra más de la espectacularización de la política en la que incurre Podemos.

Entre tanto, las formaciones catalanas y vascas que podrían apoyarla esperan las concreciones que puedan darse en el ámbito nacional. ERC, por ejemplo, pone como condición el apoyo a la consulta.

De momento, el Congreso tiene ocupado el mes de mayo y la moción podría debatirse en la primera quincena de junio. Para entonces el PSOE tendrá un líder con el que hablar.

 

Una semana de reprobaciones y nuevas revelaciones judiciales

Mariano Rajoy estará tranquilo. Seguro de que esta vez a la tercera no vendrá la vencida, de que los libros de historia no recogerán que fue el primer presidente del Gobierno obligado a dejar el cargo por una moción de censura. Al menos por esta. Pero lo que sí debería preocuparle es que las futuras enciclopedias, a poco que hagan relatos de más de 140 caracteres, tendrán que informar de que la moción llegó en un momento en el que un díastras otro se sucedían las noticias sobre nuevas pruebas de corrupción en el PP (y a veces por pares) con firmas de las FSE o de los jueces.

Porque la moción de censura contra Rajoy no prosperará, pero el pasado martes sí que el Congreso de los Diputados reprobó al ministro de Justicia, Rafael Catalá, y pidió la dimisión del fiscal general del Estado y del fiscal jefe «anticorrupción». Todos los partidos, incluidos los socios de investidura y presupuestarios del PP, se sumaron a denunciar que el Gobierno está maniobrando para tratar de tapar sus graves casos de corrupción.

En los últimos cuatro días laborales se han conocido investigaciones que cuestionan a la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, (supuesto relevo regenerador en el PP) y que han hecho dimitir a su viceconsejero de Medio Ambiente. Y, además, han trascendido revelaciones que desvelan la financiación ilegal en campañas electorales de Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy en los años 2007, 2008 y 2011.I.I.

28/5/80 Con la UCD en descomposición, el PSOE presenta una moción de censura proponiendo a Felipe González como presidente. Hubo 152 síes (PSOE, PCE, PSA, UPC, EE, ERC); 166 noes (UCD); 17 abstenciones (AP, PAR y dos exUCD); y 15 ausencias (PNV, HB y MC). Fue la base de la mayoría absoluta de 1982.

26/3/87 Tras el relevo de Manuel Fraga por Antonio Hernández Mancha, AP presenta una moción de censura contra un Felipe González que tenía mayoría absoluta. AP pretendía dar visibilidad a su nuevo líder, que ni siquiera era diputado. Hundió su carrera política.