Xabier IZAGA
CAFÉ WORK EN DURANGO CONTRA LA DISPERSIÓN

Nuevos sarekides para hacer más amplia la red contra la dispersión

La lluvia fue insistente testigo, en el café work de sare, del compromiso adquirido por docenas de nuevos sarekides de difundir la cruda realidad de la dispersión y hacer su aportación, cada uno en la medida de sus posibilidades, al objetivo de terminar con esa vulneración de derechos de los presos y presas vascos. Un acto que encontró en el contexto de la feria del libro y el disco su «lugar adecuado».

En Durango, como en toda Euskal Herria, una mañana de diciembre difícilmente puede ser apacible, si hablamos de meteorología. Y la de ayer no lo fue en ese aspecto, pero seguramente quienes acudieron a la villa vizcaina, entre ellos quienes reservaron una hora de su visita para participar en el café work organizado por el movimiento ciudadano Sare, no volvieron con la sensación de haber pasado un día desagradable.

La cita era a las 12.00, cuando la lluvia había arreciado, y al aire libre; no obstante, grupos de gente se iban acercando desde todas las direcciones, con un tema predominante en sus conversaciones: el tiempo desapacible. Pero es diciembre, principio de mes, cuando se celebra la Feria del Libro y el Disco Vasco, y en el inevitable y deseado encuentro el frío y la lluvia solo son el comienzo de la conversación.

A medida que llegaba la gente, los organizadores del acto dispusieron dos filas de mesas, una en la que los miembros de Sare facilitaban información sobre su cometido, en estos momentos la difusión del Libro de la Dispersión, e intercambiaban impresiones con los asistentes, que posteriormente pasaban a la otra hilera de mesas, en las que quien lo deseaba rellenaba la ficha correspondiente para ser sarekide. Desde ayer, la red ciudadana por los derechos de los presos y presas vascos cuenta con docenas de nuevos sarekides.

Caras conocidas

Tanto entre los organizadores del acto como entre los asistentes al mismo, los jóvenes eran numerosos, pero abundaban los no tan jóvenes, y tampoco los de más edad se arredraron ante las inclemencias del tiempo, como si quisieran demostrar que tampoco van a renunciar fácilmente a la denuncia de la dispersión y a la exigencia de su final.

Entre ellos se podían ver varios rostros conocidos por su dedicación en diferentes ámbitos, desde la literatura hasta la política o los movimientos sociales. Unos ya eran sarekides con anterioridad, y otros lo son a partir de ayer. Ya lo era, por ejemplo, el catedrático de Derecho Administrativo Iñaki Lasagabaster, uno de los autores del texto del Libro de la Dispersión que analiza el alejamiento y aislamiento de los presos vascos -«el castigo que no tiene soporte legal»- desde el punto de vista jurídico. Preguntado por la relación existente entre un acto por los derechos de los presos como el de ayer y un evento cultural como es la Feria de Durango, no dudó ni un segundo para responder que «muy grande».

En primer lugar, mencionó el artículo «Libros por presos» de Iñaki Uriarte, publicado ayer por GARA, en el que el autor se refería a «una de las manifestaciones culturales populares más importantes de Euskal Herria» y a la necesidad de hacer llegar a los presos vascos un mensaje de «alivio y esperanza». Precisamente por el carácter cultural y popular de la Feria, que a lo largo de casi medio siglo se ha convertido en lugar de expresión no solo literaria y musical, sino también política y social, Lasagabaster la ve como lugar idóneo para acoger actos como el de ayer, sin olvidar que el Derecho y, por tanto, los derechos humanos, también son parte de la cultura, de la cultura democrática, por lo que es normal unir la denuncia de la vulneración de derechos con otro tipo de manifestaciones culturales. Precisamente en la Feria de Durango, un entorno «libre, autónomo y de especial significación».

Coincidía con él Juan Ibarrondo, escritor gasteiztarra y también colaborador de Sare, al afirmar que Durango es un referente en el cual confluyen diferentes sensibilidades, al igual que en Sare, movimiento que recoge el sentir mayoritario de la sociedad vasca en torno a la vulneración de derechos de los presos y presas vascos. Aseguró, asimismo, que el acto de ayer era también una aportación en el campo de los derechos de todos y todas. Por otro lado, añadió que una feria del libro es un contexto totalmente apropiado para presentar y distribuir un libro, el Libro de la Dispersión, y compartirlo.

Libro de la Dispersión

Tras una de las mesas en las que los asistentes se informaban y quien lo deseaba aportaba su opinión, uno de los promotores de Sare, Agustin Gorbea, explicó a GARA el objetivo de extender por el mundo ese libro, instrumento para dar a conocer la realidad de esa vulneración de derechos y terminar con ella. El pasado 1 de noviembre se presentó en Gasteiz y posteriormente en otras localidades de Euskal Herria, para ir, como ayer en Durango, tejiendo una red ciudadana formada por miles de sarekides conectados entre sí, para hacer esa red cada vez «más compacta y amplia», tal y como Castillo Suárez pide en el prólogo del libro. Ya ha comenzado la distribución del medio millón de ejemplares del Libro de la Dispersión, y ayer nuevos distribuidores se sumaron a esa labor. «Uno para el vecino y dos para las compañeras del trabajo», pedía una mujer. «Dame cinco, que voy a viajar a Suecia y tengo a quién pasárselos», reclamaba un joven. A su vez, quienes reciben el libro se lo harán llegar a otras personas y, sucesivamente, se irá ampliando el círculo; es decir, la red. La primera fase de difusión del libro concluirá el 19 de abril, pero a partir de esa fecha continuará por medios digitales.

La red ciudadana cuenta ya con numerosos sarekides y aspira a contar con muchos más, en Euskal Herria y en todo el mundo. Ayer, decenas de personas rellenaron la ficha que supone algo más que la pequeña aportación de cinco euros para hacer frente a una edición de tanta envergadura, pues se trata sobre todo del compromiso con la defensa de los derechos humanos, en este caso de los presos y presas vascos.

Tras más de una hora, cuando los organizadores ya recogían el material y quienes permanecieron hasta el final del café work se dirigían a hacerse la «foto de familia», seguía llegando gente preguntando si ese era el lugar donde se podían hacer sarekides, probablemente informados por algún otro sarekide, en una demostración práctica de la dinámica que la red ciudadana pretende imprimir y, al parecer, está logrando.

Otra presencia conocida fue la de Jone Artola, txupinera de Aste Nagusia 2013 a pesar de la Delegación del Gobierno español, y que el pasado setiembre sufrió un grave accidente de tráfico cuando regresaba de visitar a un allegado en la prisión de Castellón. Víctima directa, por tanto, de las consecuencias de la dispersión, pero también muestra del tesón de los familiares y amigos de presos y presas vascos. Todavía en periodo de recuperación, pero sonriente, dejó clara su determinación. «Poco a poco», respondió al ser preguntada por su estado de salud, «pero tenemos que seguir adelante, no tenemos otro remedio». Y, animosa, concluyó: «Beti aurrera!».

el 10 de enero, a bilbo

El café work de ayer fue un encuentro de personas de diferentes sensibilidades ideológicas, pero con un mismo objetivo: terminar con la dispersión, con la vulneración de derechos de los presos y presas vascos, adquiriendo para ello el compromiso de difundir esa penosa realidad que afecta a miles de personas: tanto a cientos de presos y presas, como a sus familias y allegados.

Por ello, el acto también fue un llamamiento a tomar parte en la manifestación convocada para el próximo 10 de enero en Bilbo, uno de los acontecimientos que mayor adhesión concita en Euskal Herria, lo que da la medida de la preocupación que la situación de los presos y presas vascos provoca en esta sociedad.

«Uno de nuestros más acuciantes problemas», en palabras del escritor y dramaturgo Alfonso Sastre, quien en un «pequeño manifiesto» leído precisamente en la presentación del Libro de la Dispersión en Hondarribia (y que los lectores tienen disponible en NAIZ: http://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/manana-es-tarde-para-la-libertad) hace días, aseguraba también que la dispersión «es hoy uno de los mayores obstáculos para la paz».