AHT Gelditu!
El tren de alta velocidad avanza lentamente

Parece que el Tren de Alta Velocidad avanza lentamente y como resultado de ello muchos de los tramos ya construidos están quedando obsoletos. La renovación y el mantenimiento de estos tramos encarecerá todavía más la obra cuyo coste sufrimos las personas contribuyentes.

2017/07/16

Además, de nuevo el escándalo ha saltado al revelar ADIF que no ha construido las salidas de emergencia necesarias de la mitad de los túneles de la Y vasca. De esta manera, la falta de planificación y la negligencia obligan a realizar aún más expropiaciones de terrenos que llevarán a una mayor artificialización de la tierra y a otro aumento del presupuesto. El «AVE de rapiña» nunca tiene suficiente.

Por si esto fuera poco, reparemos ahora en la última noticia relacionada con esta infraestructura: El Gobierno Vasco exige al gobierno central que el tramo Burgos-Gasteiz sea para mercancías. ¿Cómo se come esto? Si la Y vasca sería el único segmento del TAV estatal planificado para uso mixto de viajeros y mercancías… Y el resto de la red de alta velocidad sólo contempla transporte de personas… ¡¿Qué pasará entonces con las mercancías cuando salgan del territorio de la Comunidad Autónoma Vasca?! ¿Se volatilizarán por arte de magia? ¿Se acumularán en las plataformas logísticas de Jundiz o Arasur? ¿O quedarán estancadas en Burgos? ¿Pasarán de la «sostenibilidad» del TAV a la insostenibilidad del camión? ¿Existen respuestas que no sean disparates?

El uso mixto del TAV ha sido y es el argumento estrella del Gobierno Vasco para justificar la Y vasca. Esto, supuestamente, absorberá la carga de 10.000 camiones de los 100.000 vehículos que atraviesan a diario la frontera de Biriatu; lo cual supone que, aunque así fuera, quedarían 90.000 vehículos en la carretera, muchos de ellos camiones. De hecho, las obras de la Y vasca no han supuesto el cese de la construcción de autovías, variantes y autopistas, lo cual demuestra que el TAV no sustituye a otras infraestructuras de transporte sino que se suma a ellas. Todo esto nos invita a dudar de la veracidad de dicho argumento.

Desde AHT Gelditu, siempre nos hemos posicionado en contra del AVE en sí. Creemos que su imposición obedece a los dictados de una economía globalizada que beneficia a las grandes multinacionales y perjudica a los pueblos, sus culturas y a la economía local. La soberanía alimentaria sólo será real cuando se garanticen los intercambios cercanos de producción y consumo, pero para ello hace falta tierra y las grandes infraestructuras como el TAV nos la está robando.

También creemos que el único modo sensato de reducir «el colesterol circulatorio» es mermar las necesidades de movilidad motorizada. Los países que van más lentos no son los más atrasados, sino los que menos prisa tienen. (Tal como declaró hace unos días la consejera Tapia: «la velocidad no es lo importante»).

Y si esto es así… ¿por qué siguen entonces con las obras? ¿No será que lo que les importa de verdad es la obra en sí y con ella el enriquecimiento de las empresas constructoras cercanas al Partido del Negocio Vasco?

La improvisación, el incumplimiento de plazos y la planificación chapucera han sido constantes desde el inicio del proyecto. No son formas. Y el fondo también deja mucho que desear. El informe Ecopol revela tras un riguroso estudio universitario la nula rentabilidad energética, económica y social de la infraestructura que más devastación ecológica ha causado hasta el momento en Euskal Herria.

¿Qué más evidencias hacen falta para detener este despropósito?

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