Basta ya de frivolidad con el tren de alta velocidad
2017/08/11

El presidente de la Mancomunidad Vasca, Jean-René Echegaray, informó el martes de una reunión con los responsables de la compañía ferroviaria francesa que le confirmaron que pretenden modernizar la línea ya existente entre Euskal Herria y París. Echegaray, en buena lógica, consideró que semejante inversión en el trazado actual aparcaba definitivamente el proyecto de una nueva línea de TGV. La noticia, si se confirma con hechos, dejaría al TAV sin conexión de alta velocidad por el norte, condicionando claramente la viabilidad del tramo vasco. No obstante, la consejera de Desarrollo Económico de Lakua, Arantxa Tapia, obvió las consecuencias negativas del cambio para el TAV que su Gobierno defiende y valoró positivamente el anuncio argumentando que mejora claramente la conexión existente. También en junio la consejera vasca aplaudió el adelanto del final de las obras del tramo entre Burgos y Gasteiz, dejando de lado que la conexión propuesta por el Gobierno español no contemplaba el transporte de mercancías, vaciando así de sentido al tramo vasco de alta velocidad.

Es evidente que a nadie le gusta que le cuestionen sus decisiones, pero cuando todo apunta a que la «Y vasca» es un proyecto con cada vez menos sentido y viabilidad, continuar haciendo valoraciones positivas de cualquier noticia es una actitud frívola que no corresponde con la responsabilidad de un cargo político, y mucho menos cuando se trata de inversión multimillonaria para los presupuestos públicos. La ciudadanía exige a los responsables políticos un mínimo de rigor. Si la alta velocidad es un proyecto de los gobiernos español y francés –a merced por tanto de sus respectivas necesidades, no de las de Euskal Herria– que ni vertebra el país ni se inserta en un proyecto europeo, tal vez haya llegado el momento de dejarse de valoraciones positivas insustanciales, detener el proyecto y discutir cuál es la mejor solución teniendo en cuenta lo ya realizado. Y de paso, dejar de confundir a la ciudadanía.