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La Declaración de Aiete pide cese definitivo a ETA y diálogo a Madrid y París

La Conferencia Internacional de Donostia ha fijado un nuevo suelo sobre los pasos que se vienen dando en Euskal Herria. Los líderes internacionales llaman a ETA a declarar el cese definitivo de la actividad armada, a París y Madrid a «darle la bienvenida y aceptar iniciar conversaciones» y a los «actores no violentos y representantes políticos» a que abran el diálogo político y consulten a la ciudadanía.

Ramón SOLA|DONOSTIA|2011/10/17 00:00
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Reconocidos líderes internacionales, durante la lectura de la Declaración de Aiete. (Andoni CANELLADA/ARGAZKI PRESS)
Los firmantes de la Declaración de Aiete se comprometen a dar continuidad a su aportación: «Estamos dispuestos a organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones».

Una fotografía de relumbrón para un mensaje con contenido y, sobre todo, con recorrido. La Conferencia Internacional para Promover la Resolución del Conflicto celebrada hoy en Donostia ha aportado una hoja de ruta para alcanzar el objetivo de una «paz justa y duradera». Pasadas las 17.00, en los jardines del Palacio de Aiete, los seis líderes reunidos con partidos y sindicatos vascos durante tres horas han hecho oír su voz, con el exprimer ministro irlandés Bertie Ahern como portavoz. Y su llamamiento se ha dirigido en tres direcciones distintas: ETA, gobiernos español y francés, y partidos políticos.

La apelación se articula en dos áreas diferentes, que se corresponden con las definidas en su día por la metodología de Anoeta. La primera es la que corresponde al conflicto armado, y la segunda, al político.

Así, Kofi Annan, Gerry Adams, Bertie Ahern, Jonathan Powell, Pierre Joxe y Gro Harlem Bruntland llaman primero a ETA a «hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada y solicitar diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto» y se dirigen en paralelo a «los gobiernos de España y Francia» para reclamarles que le den la «bienvenida» y «acepten iniciar conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto».

Junto a ello, estos líderes de alcance mundial emplazan a «que se adopten pasos profundos para avanzar en la reconciliación, reconocer, compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado y ayudar a sanar las heridas personales y sociales».

Facilitar el diálogo político

En el cuarto punto, la Declaración de Aiete entra de lleno en el problema político de fondo. Annan y sus compañeros de grupo -tres de ellos protagonistas principales en la solución irlandesa- afirman que «en nuestra experiencia de resolver conflictos hay a menudo otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una paz duradera. Sugerimos que los actores no violentos y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas, así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto».

Añaden que, también según su experiencia, «terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan el diálogo», por lo que plantean que «aquí, el diálogo también podría ser asistido por facilitadores internacionales si así fuese decidido por las partes involucradas». Y lo apuntalan en el quinto y último punto, en el que se anuncia que «estamos dispuestos a organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones».

La declaración pone colofón a una jornada para la Historia, ya que durante tres horas prácticamente todos los principales partidos y sindicatos han compartido sus criterios sobre la paz y la normalización política.

La sesión se ha articulado con intervenciones de tres minutos en el caso de los partidos y de uno en el de los sindicatos, plazos cumplidos escrupulosamente dado que los tiempos se han marcado en una pantalla. En la sala de la Casa de la Paz han estado también los miembros del Grupo Internacional de Contacto coordinado por Brian Currin, los miembros de las seis organizaciones expertas en resolución de conflictos que promovían la jornada, y anfitriones como el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, y el alcalde de Donostia, Juan Karlos Izagirre, en calidad de oyentes. Ambos se han encargado de recibir a todos los participantes en las escalinatas del Palacio de Aiete. Cubriendo el acto, más de 200 periodistas y 47 cámaras de televisión.

Desde sus experiencias propias

Los líderes internacionales a los que el PP había acusado de «no tener ni puñetera idea» han realizado intervenciones que han sido muy valoradas por los participantes a la salida. Ha habido coincidencia en resaltar el peso que ha tenido la de Kofi Annan. El exsecretario general de la ONU ha mostrado un conocimiento de la situación en Euskal Herria que ha sorprendido positivamente, pero ha hablado también en general del valor del diálogo político para la resolución de estos conflictos.

Los tres líderes que han sido claves en el proceso de paz irlandés se han centrado lógicamente en explicar cómo se llegó al éxito en su caso. Así, Jonathan Powell ha recordado que el fin de la violencia del IRA y el decomiso de las armas llevó pareja también la excarcelación de los presos provocados por el conflicto, y ha subrayado el concepto de que este tipo de contenciosos solo se pueden resolver si los líderes respectivos están dispuestos a asumir riesgos.

Pierre Joxe ha sido quizás quien más ha huido de catalogar el conflico como político, en coherencia con la posición del Estado francés del que ha sido ministro de Interior, aunque su participación en la cumbre ha sido una señal que contrasta radicalmente con las reticencias y rechazos del Estado español. Menos reparos ha mostrado la intervención de Gro Harlem Bruntland, que ha incluido también otros aspectos como la importancia del papel de las mujeres en la resolución de los conflictos. Para todos estos líderes, como reza la declaración en su primer párrafo, el conflicto armado vasco, el último de Europa, debe acabar: «Ha llegado la hora y la posibilidad».

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