Ya son 18 las víctimas de Billy el Niño que se han querellado por torturas

Un antiguo miembro del GRAPO ha presentado una querella contra Antonio González Pacheco, Billy el Niño, por torturas cometidas durante el franquismo y la transición española con lo que son ya 18 las víctimas del inspector de la Brigada Político Social que han emprendido acciones penales.

naiz|18/07/2019 14:17
Pacheco
González Pacheco, ‘Billy el Niño’, sale de la AN con el rostro oculto. (J.DANAE/ARGAZKI PRESS)

La querella interpuesta en los juzgados de Plaza de Castilla de Madrid por Francisco Rodríguez Veloso es la decimocuarta contra el expolicía por torturas en un contexto de crímenes contra la humanidad, incluida una firmada por cinco personas.

Rodríguez Veloso fue arrestado el 13 de setiembre de 1978 en Ourense por ser militante de los GRAPO, posteriormente fue trasladado a Santiago de Compostela donde permaneció una semana detenido y sometido a torturas reiteradas y sistemáticas en ambas comisarías.

A Rodríguez, que ha estado acompañado por su abogado, otras víctimas y representantes de la Coordinadora Estatal de Apoyo de la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo (CEAQUA), la querella le «trae a la cabeza» todo lo que le hicieron en una semana.

«De momento, espero que se haga memoria, que sirva para que esto se refresque y se haga justicia», ha sostenido Rodríguez, quien ha tachado de «vergüenza» que el «aparato» policial que promovió y permitió esas torturas siga «sin depurar».

Ha subrayado que él fue torturado después de la amnistía de 1977, cuando «se suponía que estábamos entrando en la democracia».

Billy el Niño tiene cuatro medallas que incrementan en un 50% su pensión, una cuestión que a Rodríguez le «da igual» al considerar que «el problema no son las medallas», a su juicio una «cuestión simbólica», sino que «se le condene por lo que hizo y a la gente que participó junto a él».

El abogado Jacinto Lara ha destacado que el querellante «estuvo sometido a las prácticas de tortura más aberrantes y brutales» durante los ocho días que duró el arresto, sin ningún tipo de asistencia letrada.

Ha relatado que entre las prácticas de tortura se encontraban el golpear ambos pabellones auditivos con las manos abiertas, lo que provocaba perforaciones de tímpano, o golpes sistemáticos durante horas en las plantas de los pies e incluso un simulacro de ejecución con un revólver.

Por ello, Lara espera que, como consecuencia de esta querella, se abra un proceso penal, se investigue y se enjuicie a las personas denunciadas.

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