Un excompañero de piso y la hija de su pareja declaran también contra el tatuador

El juicio contra el tatuador de Donostia acusado de 14 abusos sexuales por los que se piden 21 años de cárcel ha continuado este jueves con diferentes testimonios. Destaca que un excompañero de piso ha denunciado un caso de acoso, y la hija de su pareja también desconfiaba del hombre.

NAIZ|12/09/2019
Tatuador
El tatuador, en el banquillo en la primera sesión del juicio. (Juan Carlos RUIZ | FOKU)

La vista oral contra el tatuador de Donostia acusado de 14 abusos sexuales a 12 mujeres y por lo cual la Fiscalía pide una pena de 21 años y cuatro meses de cárcel ha sido suspendido hasta principios de octubre al no poder declarar, por diferentes causas, varios testigos, entre ellos tres presuntas víctimas.

La segunda jornada de la vista ha comenzado hacia las diez de la mañana en el Juzgado de lo Penal 2 de la capital guipuzcoana, de nuevo como este pasado miércoles con el acusado tras un biombo para evitar el contacto visual directo entre él y las víctimas. En esta ocasión, han declarado el que fuera compañero de piso del tatuador, la pareja del acusado y la hija de ésta. Todos ellos compartieron piso entre enero de 2013 y verano de 2014 en Donostia.

El hombre ha explicado que conoció al acusado en el país de origen de éste, en Venezuela, concretamente en la ciudad de Caracas, donde pasó una semana de vacaciones en noviembre de 2011 cuando decidió tatuarse las piernas. El acusado le comentó que «tenía intención de venir a España a trabajar». «Le dije que yo vivía solo y que tenía habitaciones para alquilar», ha añadido.

A los meses algunas chicas le comentaron que el tatuador «se les insinuaba» y le enseñaron conversaciones que habían mantenido con él por redes sociales, algo que también ocurrió con su propia expareja cuando también vivió en la misma casa. Ella testificó en la primera sesión del juicio, donde relató que el tatuador se le abalanzó con los pantalones bajados en la citada vivienda. «Le empecé a llamar la atención y a decirle que dejara en paz a mi pareja», ha afirmado este excompañero de piso.

«Al principio no quería meterme», ha seguido, pero cuando la que era entonces su novia le relató el episodio de la cocina y que el acusado le decía cosas como «que había soñado que tenía una noche de pasión con ella y quería hacerlo realidad», finalmente le echó de la casa a él, a su pareja y a la hija de ella.

Su pareja le defiende

A continuación ha declarado la hija de la pareja del acusado, que ha explicado que ya no tiene ningún contacto con su madre, ni con el acusado, desde hace dos años. La joven, que ayudaba al tatuador en su trabajo realizando trabajos de marketing o «lettering» para los tatuajes, ha relatado que en algunas ocasiones escuchó de boca del acusado «comentarios de contenidos sexual» dirigidos a algunas de sus clientas, algo que «no parecía adecuado».

Según ha explicado, ella misma fue objeto de alguna situación «muy desagradable» como cuando, en presencia de su madre, el acusado le propuso hacerle unas fotografías desnuda para anunciar su estudio. «Yo evitaba estar sola con él en lo más que podía», ha confesado.

También ha declarado en esta segunda jornada del juicio la pareja del tatuador, citada por la defensa, que entre lágrimas ha pedido al juez que los medios no publicaran su declaración porque ha pasado «bastante miedo y dolor» desde que se dictó prisión provisional para el acusado en febrero de 2018. El juez le ha explicado que «por Ley» los juicios se celebran en audiencia pública aunque podía no declarar acogiéndose a su calidad de pareja del acusado, algo que ha rechazado.

La mujer ha defendido al acusado asegurando que «ninguna» clienta se quejó de abusos. «Nunca oí a nadie gritar, ni decir nada, ni oí ninguna cachetada», ha dicho. También ha declarado en su favor una mujer que trabajó uos meses en su estudio, y que ha señalado que el hombre «habla cariñosamente por regla general a todo el mundo».

Tras la suspensión del juicio al no poder declarar por diferentes motivos varios testigos, entre ellos tres víctimas (una debía hacerlo por videoconferencia pero ha habido problemas técnicos, otra por problemas de salud y otra a la que no se ha conseguido contactar), se prevé que se reanude a principios de octubre con dos sesiones, una con las declaraciones y pruebas periciales y otra en la que declarará el acusado y se presentarán las conclusiones.