El XV de Inglaterra exhibe ante Australia una madurez macerada durante cuatro años

La selección de la rosa se clasifica para semifinales en un choque muy completo en el que ha demostrado ante los wallabies su capacidad de reacción y su solvencia tanto en ataque como en defensa (40-16).

Imanol INTZIARTE|19/10/2019
May
Jonny May ha celebrado con dos ensayos sus 50 caps con Inglaterra. (CHARLY TRIBALLEAU / AFP)

Hace cuatro años, en su propio feudo, Inglaterra se llevó un mazazo al quedar eliminada en la fase de grupos. La herida escoció lo que no está en los escritos y, como principal medida, la Federación fichó como técnico a Eddie Jones, que había pilotado con éxito a la emergente Japón.

Comenzó entonces un proyecto para un cuatrienio. Se ha pasado por todos los estados de ánimo, desde la euforia desmedida hasta la profunda depresión. Pero siempre con el punto de mira en esta cita en el lejano oriente.

Superados los riesgos del «grupo de la muerte» con Francia y Argentina, los cuartos de final ante Australia marcaban una línea divisoria. De caer, sería un Mundial más, sin pena ni gloria. De pasar a semifinales, habría licencia para soñar con todo. Ha sido lo segundo.

May celebra los 50

Y eso que Australia ha comenzado mejor, y ha sacado provecho en forma de golpe de castigo (0-3, 10’). Pero enseguida ha aparecido Jonny May, el try-man, para festejar con un doblete sus 50 caps con la camiseta de la rosa (14-3, 21’).

Al descanso se llegaba con un 17-9 que dejaba el horizonte abierto. El veloz Koroibete, ya en la segunda mitad, ha dejado atrás a todos los rivales que le han salido al paso para reducir la desventaja a la mínima expresión (17-16, 43’).

Pero, tal y como ha pasado en el arranque, Inglaterra ha respondido rápido. Sinckler ha encontrado el hueco para entrar como un cuchillo (24-16, 46’).

Defensa numantina

Australia no ha tirado la toalla, y en el ecuador de la segunda mitad, ha dispuesto de varias posibilidades de lanzar a palos, pero ha preferido jugar el balón en busca de un nuevo ensayo. Todo o nada.

Pero Inglaterra ha exhibido una defensa numantina, hasta forzar la pérdida de sus rivales. Ahí se han dado cuenta ambos equipos de que el vencedor ya tenía nombre. Había que ver como lo han celebrado los de blanco, más que si hubieran anotado.

Con el choque cuesta abajo, Inglaterra ha seguido sumando con el pie de Farrell –hoy de apertura– y Watson ha puesto la puntilla con un robo frente a una Australia que ya jugaba a la desesperada (40-16).