Osasuna se viene de vacío del Wanda por errores propios y otro VAR subjetivo (2-0)

Una falta innecesaria cometida por Estupiñán ha permitido al Atlético abrir la lata rojilla en el 67, para finiquitar el duelo ocho minutos después. El VAR no ha querido ver un penalti a Darko.

Natxo MATXIN|14/12/2019
Herrera
Sergio Herrera estuvo inconmensurable en la primera parte con varias intervenciones de mucho mérito. (Cristina QUICLER/AFP PHOTO)

Osasuna le ha tuteado al Atlético hasta el ecuador de la segunda parte, pero una falta lateral cometida de manera innecesaria por un Estupiñán que hasta ese momento estaba firmando un partido completo ha posibilitado que los anfitriones encarrilasen el choque con un gol de cabeza de Morata y después lo han terminado de finiquitar con otra diana de Saúl, cuando los rojillos ya se han ido a por todas.

El partido ha podido tener diferente signo si en el minuto 39 el VAR se hubiera dignado a revisar un penalti de Felipe sobre Darko, una situación que ya se repitió la pasada jornada cuando dejó de hacer su trabajo por unas manos de un defensor del Sevilla. El técnico rojillo, Jagoba Arrasate, no se ha mordido la lengua a la conclusión del encuentro.

«Somos comprensibles con la llegada del VAR, pero no vamos a aguantar la mentira. El cuarto árbitro nos ha dicho que Darko se resbala y eso no ha sido así», ha declarado contundente, sin dejar de reconocer que el rival «ha sido mejor» en el cómputo final de todo el envite.

El de Berriatua ha alineado un trivote con Fran Mérida haciendo las veces de director y enganche con el ataque, mezclando buenas intenciones por rasear el esférico y también lanzando en largo cuando ha hecho falta. Lo cierto es que solo los visitantes han propuesto ese fútbol más creativo, pues el Atlético ha centrado todos sus esfuerzos en robar y salir rápido, un plan que le ha podido salir fructífero en la primera mitad de no haber mediado las extraordinarias intervenciones de Sergio Herrera.

El meta burgalés, que ha recuperado la titularidad, ha estado brillantísimo en varios lances, especialmente frente a un Joao Félix que ha sido el más entonado entre los colchoneros. Hasta siete paradas de sobresaliente mérito se le han contabilizado al arquero rojillo, que ha echado las llaves del castillo antes del descanso.

Tampoco es que Osasuna se haya limitado exclusivamente a defender. También ha buscado, con la misma fortuna que su rival en ese primer tiempo, la portería de Oblak. Lo ha intentado Rubén García en un chut lejano en el cuarto minuto y, dos después, Darko, con una pelota al poste. Todavía le ha dado tiempo a Roberto Torres a generar otra ocasión de peligro antes del receso con un empalme con la zurda y muy complicado que no ha encontrado los tres palos.

Mazazo en el mejor momento
Ha salido mejor posicionado Osasuna en la segunda mitad, fruto de que ha juntado líneas y evitado los espacios que le ha dejado a su adversario en los primeros cuarenta y cinco minutos. Ello ha derivado en un partido de mucho mayor control, más trabado y con menos llegadas a ambas áreas, aunque Sergio Herrera ha vuelto a sacar con el pie un tiro de Correa y Ávila ha enganchado un empalme que le ha salido bastante centrado.

Cuando parecía que el duelo entraba en unos derroteros más favorables a los intereses rojillos ha llegado la innecesaria falta de Estupiñán que ha provocado un 1-0 que ha afianzado la estrategia de un conjunto colchonero que ya comenzaba a ser presa de los nervios ante su inoperancia para asaltar la hasta ese momento infranqueable muralla navarra.

El panorama ha cambiado radicalmente con la diana de Morata y Arrasate ha decidido jugárselo al todo por el todo dando entrada a dos delanteros –Adrián y Rober Ibáñez– para el último cuarto de hora de juego.

No ha habido tiempo ni siquiera para sopesar el efecto de tan drásticas variaciones, ya que, a renglón seguido, el Atlético ha anotado el segundo, al permitir a Saúl entrar con demasiada facilidad en el área osasunista, cuando ya la escuadra navarra había adelantado todas sus líneas. Al final, cuarta derrota de la temporada que quizás hubiera tenido otro signo de haber aguantado la portería a cero unos cuantos minutos más.