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Dos sonrisas, mucha luz

Otro 20-N, uno más. Han pasado muchos años de aquellos 1984 y 1989, pero no se apagan las luces de la memoria de los vascos.

A Santi le mataron de frente en ese Bilbao donde todo el mundo le quería. Y a Josu por la espalda en Madrid, allí donde sólo quiso ir para representar a su pueblo y ofrecer una rama de olivo.

Las fuerzas de la España espectral quisieron apagar los luceros para hacernos llorar y desistir. Y lograron sólo arrancarnos el llanto pero no el desestimiento.

Hoy el mar de los vascos guarda las lágrimas de quienes lloramos en el siglo pasado y el sol que nos ilumina enciende la sonrisa de nuestras hijas e hijos que saben quienes fueron Santi y Josu. Y también saben por qué los mataron. Dos luceros que iluminan el camino del futuro.

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