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Franco, como Rascayú

No es costumbre en estos pagos reirse de los difuntos. A los muertos se les recuerda siempre por sus mejores actuaciones en vida y se maquillan los errores.

A los muertos se les venera en ocasiones y hasta disfrutamos de una jornada festiva en su recuerdo.

Pero, como en todo, hay excepciones. Cada cual que elija la suya.

Este jueves se descubrirá por fín si el ataud con la mojama de Franco está o no en la fosa del Valle de los Caídos. Ha habido grandes controversias al respecto.

Y luego, con pompa y ceremonia, los nietísimos lo pasearán por la basílica que edificaron los esclavos republicanos, mientras el hijo de Tejero oficia una misa en recuerdo del asesino compulsivo que dictaba las sentencias de muerte con una frase que hiela la sangre: "Que le den café".

Luego, paseo en helicóptero y a El Pardo, donde tántas fechorías perpetró.

Dice la portavoz del Gobierno español que todo se hará con discreción y respeto. El que la mojama negó al resto.

Creo que se equivocan los de Sánchez. A Franco habría que sacarlo en un carrito de los de los servicios funerarios. Y exhibirlo en la explanada para que los familiares de sus víctimas pudieran maldecirlo y, si alguno tiene humor, cantarle algo como "Rascayú, cuando mueras que harás tu/ tu serás un cadaver nada más". O "Los cinco clavos de tu ataud", de Rafael Alberti.

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