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Lo tenemos visto

La endiablada situación política en Nafarroa, combinada con el juego de pactos en la Comunidad de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba y los apoyos que precisa Pedro Sánchez para garantizar su investidura, nos presentan un panorama salido de un cuadro de Picasso.

La derechona navarra no está dispuesta a que Chivite le arrebate el Palacio Foral y tampoco parece que el PSOE de Ferraz esté dispuesto a poner el riesgo el butacón de La Moncloa. Mal asunto.

Y en la CAV, el PNV sigue su romance con un PSE que quiere Irun como los judios querían Jerusalén.

Todo se aclarará en pocas horas, pero tengo para mí que al PNV lo que de verdad le importa es Ajuria Enea. Y si para eso tiene que sacrificar a Barkos y dejar a Chivite en la estacada, no tendrá más reparo que algunas frases altisonantes y alguna ocurrencia para justificar que Santano sigue en el consistorio irunés. Y Pedro Sánchez en La Moncloa. Nada nuevo bajo el sol.

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