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No son sólo ritmos

A la hora de afrontar la consecución de los objetivos estratégicos de los nacionalismos vasco y catalán, los jelkides rehuyen la confrontación con el Estado español (del francés ni siquiera hablan) y aducen que su ritmo no es el de los catalanes, que a partir de hoy mismo trabajan ya en la primera ley de desconexión con España.

El argumento de los de Ortuzar tendría la mínima credibilidad si a su reivindicación de ritmos propios se adjuntara un cronograma que permitiera confiar en que en el PNV subsiste la idea -que no el ideal- independentista. Pero esa hoja de ruta está en blanco.

Los independentistas catalanes, con todas las dificultades que cabía imaginar desde un principio, han sacado el barco del puerto y se trata ahora de ponerlo en velocidad de crucero. Y el mismo día, los jelkides pactan con el PP de Rajoy para que la derecha más retrógada les regale generosamente un grupo parlamentario. ¿A cambio de qué?. Pues eso. No es cuestión de ritmos.

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