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Sólo era sed de venganza

Hoy Iñaki Errazkin y Ainhoa Intxaurrandieta respiran más tranquilos. El Tribunal de Cuentas ha enmendado el error, inmenso, de PNV y PSOE que pretendían condenarles a pobreza perpetua y destrozar así dos proyectos vitales. Sólo por afán de venganza.

El contrato que Iñaki y Ainhoa firmaron con la ciudadanía en 2011 recogía el compromiso de paralizar una incineradora cara, tóxica e innecesaria. Y las ciudadanas y ciudadanos de Gipuzkoa les auparon a sus responsabilidades. Por eso cumplieron el compromiso y abordaron una alternativa efectiva para resolver el problema de los residuos. Una alternativa más sana, económica, rentable y sostenible. Y ahí se revolvió el monstruo.

Los intereses ocultos tras ese proyecto eran de tal dimensión que sus titulares movieron los hilos de sus marionetas para tomar venganza y dar una lección magistral: en su democracia puede haber alternancia en el gobierno, pero no en el Poder. El Poder es sólo suyo.

Hoy estarán más tristes y nosotros más contentos.

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