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Son una curiosidad

Los próceres de la democracia a la española son gentes que despertarían la curiosidad de científicos avezados en la observación de cualquier especie extraña.

José -Don Pepe- Bergamín, hablaba de "democracía guardiacivilesca y chocolatuna" sin poder imaginar hasta dónde tenía razón al mofarse del régimen caricato diseñado por el dictador de El Ferrol a fin de perpetuar su disparatada obra.

Si Bergamín viviera hoy -aquel que se quiso morir en Hondarribia para no dar a sus huesos tierra española- disfrutaría como un niño ante el patético espectáculo de los nuevos turcos hispanos que, a las órdenes de Carlos María de Urquijo y Valdivielso, al modo de un Erdogán ibérico,acosan a quien quiera brindar o comer en defensa de los derechos de las presas y presos políticos vascos.

Y es que, como dicen en Nafarroa, la tropa de Urquijo son la risión.

Tendrán tribunales, fuerzas armadas y hasta la cabra de la Legión del manco y tuerto -amén de patán- de Millán Astray, pero no podrán impedir que un pueblo alce un vaso de buen vino o celebre una comida en recuerdo a sus hijas e hijos.

Su penúltima astracanada les retrata. Urquijo, un tipo que casi siempre vive en funciones, se encorajina en el acoso sin darse darse cuenta de que los acosados se mofan. Porque aqui hay un pueblo que no va a dejar en la cuneta a sus gentes. Las cunetas las llenaron otros. Por cierto, los suyos.

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