0 comments

Tienen que hablar

Lo dijo Oriol Junqueras. Se lo dijo al presidente del Gobierno español: "Tenemos que hablar". Y no le faltaba razón.

Dicen que hablando se entiende la gente y mejor será comprender las razones del otro parlamentando que a mamporros, pero la historia acredita que frente a los argumentos ajenos, el nacionalismo español ha optado siempre por sacar la porra. Recuerden a los piolines.

Junqueras y Sánchez tienen que hablar, pero no en un locutorio carcelario sino en tierra parlamentaria. Porque el diálogo, si se pretende resolutivo, exige igualdad de los interlocutores y garantías. Y no parece que el Reino de España esté por la labor.

Sanchez gobierna su España con diputados electos en prisión. Una vergüenza pero no una novedad. De eso sabemos mucho los vascos.

El emplazamiento de Junqueras es plausible, qué duda cabe, pero no cabe hacerse ilusiones ante la poderosa maquinaria de un Estado que no para en barras ante el riesgo de dar la voz y el voto a la ciudadanía.

A Junqueras y sus compañeros de presidio no los liberará Sánchez por convicción. Será la sociedad catalana la que tendrá que hacer imposible la vida a Sánchez. Y ahí estará también una buena representación de la sociedad vasca.

/