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¿Alguien quiere arriesgarse a bajar a Segunda por jugar la Copa con los mejores?

En el fútbol nada puede sorprender, pero uno no alcanza a comprender que después de que Imanol hiciera el jueves lo que debe hacer un entrenador de un equipo como la Real, que de no haber ganado el domingo en el Bernabéu estaría hoy en puntos de descenso, se le critique a pesar del buen resultado en Sevilla y se pida que este jueves jueguen la vuelta los mejores jugadores. Y uno imagina que querrán también que juegue el equipo titular los tres miércoles-jueves siguientes en cuartos y en la ida de semifinales. La vuelta es la última semana de febrero.

El gran problema es que algunos no entienden lo que es el fútbol. Creen que los jugadores pueden jugar igual dos partidos a la semana porque ellos hacen el mismo trabajo todos los días. No entienden que la diferencia en el fútbol la marca la chispa, la frescura, la velocidad, la concentración y que esas virtudes se reducen y el riesgo de lesiones aumenta cuando se juega cada tres o cuatro días.

Y no entienden que la Liga es la base de la existencia y de los presupuestos de los clubes de fútbol, que dependen fundamentalmente de estar en la máxima categoría y de entrar en competiciones europeas, máxime cuando se tienen en cuenta las posiciones ligueras de las últimas cinco temporadas para una parte importante del reparto televisivo.

Por eso todos los equipos alinean su mejor equipo en la Liga y utilizan la Copa para dar oportunidades a aquellos jugadores que no han jugado de inicio el fin de semana anterior para repartir esfuerzos, para tener toda la plantilla preparada y el espíritu del equipo lo más alto posible. Esta semana en la Copa los titulares que han presentado los equipos de Primera que jugaron el fin de semana anterior en Liga han sido: Betis (6), Atlético Madrid (6), Espanyol (5), Real Madrid (5), Real Sociedad (4), Girona (4), Leganés (4), Sevilla (3), Athletic (3), Barcelona (2), Getafe (2). Levante (2), Valencia (2), Villarreal (2) y Valladolid (1). Y casi todos jugadores defensivos o que no disputaron completos los dos partidos o no jugaron de inicio este fin de semana.

Y nadie alinea equipos parecidos en Liga y Copa con rotaciones como hacen cuando se compagina Liga y competición europea, donde hay mucho dinero y prestigio en juego. Todos ponen el que entienden que es su mejor equipo, con pocas excepciones, el fin de semana. Y eso no quiere decir que nadie tire la Copa. Todos compiten y quieren ganar cada partido y casi todos superar cada eliminatoria de esta manera porque eso da vida a los jugadores y a los clubes.

La Real ha sido uno de los equipos que más jugadores de campo que jugaron de inicio el fin de semana alineó en la Copa (casi todos los demás cambiaron el portero y Rulli repitió) y empató en el campo del equipo que más titulares presentó. Poner más titulares no garantiza nada en la Copa ni en la Liga porque, como todos hacen lo mismo, un equipo que quede eliminado en la primera ronda puede bajar. Pero es más probable obtener mejores resultados el fin de semana si se hace eso que si se utiliza el mejor equipo en la Copa o en las dos competiciones, lo que implica fundir a los jugadores en enero.

Y el mejor ejemplo lo tenemos esta temporada en la Real. Asier Garitano quiso alinear a su mejor equipo en la vuelta contra los suplentes del Celta y el fin de semana siguiente contra el Valladolid, que había alineado a los suplentes en la Copa, y la Real perdido la opción de colocarse sexta ante un rival que logró en Anoeta su única victoria de las nueve últimas jornadas. Y hubo lesiones musculares y Garitano dos semanas después fue destituido tras encadenar cuatro derrotas seguidas en Liga. Y las dos clasificaciones de la Real para la Champions han llegado cuando cayó eliminada en primera ronda de Copa y solo jugó desde entonces la Liga.

Muchos recuerdan cada vez que hay un partido de Copa que han pasado 30 años desde la última final de la Real, pero olvidan la última clasificación para semifinales de hace cinco contra el Barcelona tras ganar con los menos habituales en el campo del Villarreal, un club que nunca llega a las últimas rondas de Copa y siempre se clasifica para Europa, lo que le permite tener uno de los mayores presupuestos de la Liga en una localidad de 51.000 habitantes.

Y tampoco jugar con los titulares en la Copa da más opciones de llegar a la final porque cuando llega la hora de la verdad Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid van a pelear por el título y van a sacar lo que necesiten para intentar ganar el título porque tienen jugadores habituados a jugar dos partidos a la semana y suplentes que serían titulares en cualquier otro equipo.

Desde este lunes la Real tiene que jugar en Liga en las cuatro semanas seguidas que hay Copa contra Espanyol, Huesca y Athletic en Anoeta y contra Rayo Vallecano y Valencia a domicilio. Solo un irresponsable puede querer que la Real no alinee su mejor equipo únicamente los fines de semana cuando está en juego meterse en la pelea por Europa o en la del descenso. Porque por mucho que se repita, es mentira que la Copa sea el camino más fácil para jugar en Europa, que debe ser el objetivo de un club como la Real.

Solo el campeón tiene el premio de clasificarse para competición europea y desde el año 2011 han ganado esta competición Real Madrid, Atlético y Barcelona. Y si se quiere, no ya entrar en Europa, sino no tener apuros en una competición tan igualada como la Liga, un entrenador tiene que sacar el mejor equipo cada fin de semana y dar minutos a los menos habituales en la Copa. Basta con ver la situación de Villarreal y Athletic para entender el riesgo de descenso de plantillas de mucho más presupuesto que no están preparadas mentalmente para esa pelea. ¿Hay alguien que quiere arriesgarse a bajar a Segunda por disputar la Copa con los mejores?  Esperemos que Imanol no.

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