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El ciclismo permite tener una selección vasca en las mejores carreras y un modelo nacional

El partido de la selección vasca masculina de fútbol contra Túnez ha dado para muchas lecturas negativas, pero siempre hay que buscar lo positivo. No es un desastre que 11.500 personas, muchos jóvenes, paguen 15-25 euros por ver un amistoso un viernes a la noche, con una temperatura gélida, para que se junten 15.000, más que en muchos partidos entre semana en campos de Primera.

Tampoco es negativo que haya jugadores de primer nivel que se animen a vestirse de verde ante el mes más complicado del año y que, con muchas bajas, superen a una selección que ocupa el 40º puesto en el ranking FIFA. Pero es normal que todos den por finalizado el ciclo del partido navideño, aunque la alternativa que apunta el director de Deportes del Gobierno Vasco, Jon Redondo, de jugar amistosos en fechas FIFA es más de lo mismo y no permite avanzar en el camino a la oficialidad que él dice defender sin que se haga nada para conseguirla.

En cualquier caso, la decepción general tras lo vivido en San Mamés debe servir para valorar lo que el ciclismo ofrece y lo que se ha perdido con la desaparición del Euskaltel-Euskadi. La mayoría de la sociedad vasca desea tener selecciones nacionales que le representen a nivel oficial, pero por mucho que se pida dar pasos para la oficialidad, es inimaginable que llegue antes que la independencia. Y como el PNV no está por esa vía, en sus negociaciones con el Gobierno español busca más dinero para los proyectos con los que satisfacer a sus constructoras y al propio partido, más vale buscar alternativas inmediatas en un camino, que también puede ser de alta velocidad, si el PNV y una de esas constructoras, Murias, están dispuestos a recorrerlo.

El único deporte de primer nivel que ofrece la posibilidad de tener lo más parecido a una selección vasca que participe a nivel oficial en las mejores competiciones hasta que Euskal Herria no tenga un estado propio es el ciclismo. Pero no solo eso. El ciclismo también es el deporte en el que de manera natural compiten los navarros juntos con los vizcaínos, guipuzcoanos, alaveses y podría competir exactamente igual un equipo de Iparralde en el campo amateur, con un Torneo Euskaldun y un Lehendakari en los que se disputa por igual una carrera en Altsasu, Ataun o Baiona.

Lo único que hace falta es la misma voluntad política que permitió impulsar el Euskaltel Euskadi y una disposición de todo el ciclismo vasco de llegar a acuerdos para permitirlo. Porque no es un problema económico. El Gobierno Vasco anunció en 2013 que iba a destinar 120 millones de euros en cuatro años a impulsar la marca Basque Country. La Orquesta Sinfónica de Euskadi tenía, por ejemplo, un presupuesto en 2016 de 8,44 millones, de los que más de siete los recibe del Gobierno Vasco. Ahora están en su cocina los presupuestos para 2017 y los años venideros y por mucho menos se puede impulsar desde este año un proyecto nacional muy interesante.

Para sostener un presupuesto de un equipo ciclista en el World Tour las instituciones vascas aportaban 2,7 millones de euros anuales, entre el Gobierno Vasco y las diputaciones. Un World Tour vasco ahora es implanteable, pero con dos millones se puede sacar un equipo continental profesional, con tres uno muy digno como el de Caja Rural y con cinco, que sería el ideal, se podría tener una estructura con un equipo masculino en el que puedan entrar un par de líderes vascos que garanticen la presencia del equipo no solo en Volta, Itzulia, Donostiako Klasika y Vuelta. También en el Tour, el gran escaparate del ciclismo. Y también con ese presupuesto se puede llegar a tener un equipo femenino y una estructura desde la base a la cima de la pirámide que abarque a todo el ciclismo de Euskal Herria.
 
Y se puede llegar a ese presupuesto total de cinco millones con poco más de una tercera parte de lo que destina el Gobierno Vasco a la Orquesta Sinfónica de Euskadi, una cantidad que podría encajar en la promoción de la marca Basque Country, con lo que puede aportar la empresa constructora Murias, con lo que aporte Orbea y lo que se podría recaudar por otras vías de socios y patrocinadores.

Jon Odriozola ha trasmitido que su objetivo es que su equipo sea una selección vasca. Eso implica querer fichar solo corredores vascos e intentar atraer a los mejores que estén dispuestos a correr en el equipo. También ha manifestado su voluntad de crear un equipo femenino en su proyecto. En Bizkaia hay dos conjuntos continentales UCI impulsados con dinero público y con las vascas de los dos y Ane Santesteban se podría tener una selección vasca femenina, un equipo más que digno, que sirva de referente al cada vez mayor número de chavalas que compiten en bicicleta y que pueda participar en todo el calendario del Wold Tour femenino.

Ese es el otro problema, al margen de la voluntad política de destinar el dinero necesario a ese proyecto. Poner a todos los actores del ciclismo vasco de acuerdo para organizar con todos ellos una pirámide como la que puede tener cualquier club vasco de fútbol con un equipo en la élite masculina y femenina y convenios con todos los demás para ayudar al ciclismo de base. Y se puede impulsar un club en Iparralde que tenga su estructura completa desde una escuela hasta la categoría amateur.

Y se puede potenciar a la Fundación Euskadi, que se merece un respeto y una trayectoria que le permiten cumplir esa función y tiene un respaldo importante de socios, para que tenga un equipo elite y sub'23 con los mejores vascos de la categoría, filosofía que tampoco va a cumplir este año, para que pueda pelear con el Lizarte y el Caja Rural en el el Euskaldun y en la Copa de España y que compita en el extranjero para cumplir la función de filial del Euskadi-Murias como su antiguo equipo continental ejercía para el del World Tour.

Y cabe reforzar el Euskaldun y el Lehendakari para que tenga más carreras y para que todas tengan un espacio en Euskal Telebista como se pueden ver en Teledeporte amplios resúmenes de las de la Copa de España. Y se puede garantizar que los primeros vascos del Torneo Euskaldun pasen al equipo profesional... Y todo esto es perfectamente posible con la voluntad de todos y cuesta poco más de la mitad de lo que costaba el Euskaltel Euskadi.

Y no hay que esperar para impulsar todo esto. ¿Por qué no reforzar el Euskadi Murias desde este año? Además de garantizar su paso a la categoría profesional continental en 2018, se le puede dotar de recursos económicos para que ya en 2017 pueda tener una plantilla mejor de 16 corredores que permita un calendario más amplio. Y puede doblar más veces que, como este año, en una semana de agosto con la posibilidad de correr en muchas carreras del calendario francés y portugués. Para eso también hace falta dinero, pero tampoco tanto.
Para ello se pueden incorporar ya mismo con el permiso de la Española con sus cupos dos corredores como Amets Txurruka y Enrique Sanz, que en los dos últimos años han corrido en las dos máximas categorías, que aún no tienen equipo y que pueden reforzar al Euskadi Murias en las pruebas que va a correr con continentales profesionales y World Tour con el planteamiento de seguir en 2018 cuando se concrete el salto a la segunda categoría.

Esto es impulsar una selección vasca que nos represente a nivel oficial y un modelo deportivo nacional. Y además puede servir de ejemplo para impulsar algo parecido en otros deportes. Y esto es mucho más importante que tener en un partido amistoso de fútbol 15.000 personas o 30.000. Y no hay que esperar a que se reconozca fuera de Euskal Herria la oficialidad de sus selecciones. Porque si no…

Este sí sería un paso hacia la oficialidad en ese camino a través del deporte, de generar una identificación de todos con los representantes vascos, conseguir que los navarros y los vascos del otro lado del Bidasoa vean que lo mejor para ellos es trabajar juntos y dar una buena imagen como la que durante años dio Euskaltel-Euskadi para que en todo el mundo Euskal Herria, Basque Country para el PNV, sea conocida a través del ciclismo y del deporte.

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