0 comments

La ternura de los barrios


Ayer me senté en una terraza de Lavapiés después de dar un paseo con mi perra, a leer un rato y a beber agua con gas. La otra única mesa que estaba ocupada, lo estaba por dos mujeres de mediana edad, que charlaban sobre cine. Una era más joven, una mujer obesa que hablaba muy despacio, arrastrando la lengua, como si estuviera ralentizada por algún tipo de medicación. La otra la escuchaba con mucha atención, divagar sobre películas de Hollywood de los años 90.  Estaban disfrutando como dos niñas pequeñas con la conversación. Ambas tomaban refrescos, y trataban al camarero por su nombre de pila, había cierta familiaridad. 

Al cabo de un buen rato, le pidieron un vino, y entonces el camarero se acercó a la mesa. Les dijo que no, les pidió que, por favor, no bebieran alcohol. Les recordó que no podían, que les sentaba mal. Ellas le rogaron con ojos infantiles que les pusiera una copita, pero él, con mucho cariño y buenas maneras, se negó, y en su lugar les trajo otro par de refrescos. Entonces ellas continuaron con su conversación sobre actores y películas. Hasta que una de ellas le explicó a la otra que podía hacer búsquedas en google con su móvil, a través de la voz. A la segunda le dio una ataque de risa de alegría ante semejante descubrimiento, y pasaron la siguiente hora gritándole al aparato: "¡Julia Roberts!, ¡Robin Williams!, ¡Robert de Niro!, ¡Judie Foster!...". Yo no pude concentrarme mucho en la lectura, pero me fui a casa con la sensación de haber presenciado algo mucho mejor.

/