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A pie de alfombra

Que el pie es una obra maestra de la ingeniería lo dijo Leonardo da Vinci, que no era cualquiera. Cada minúsculo hueso facilita complicadas rotaciones como cada paso humano propicia un complejo universo.

Miren si no. El simple gesto de quitarse los tacones, enrrollarse el vestido negro y subir descalza la escalera de uno de los palacios del celuloide ha servido para situar en la alfombra de Cannes las exigencias estéticas que la industria del cine impone a las actrices. Claro que para eso hay que tener los pies de Julia Roberts, que rompió de esta forma los estrictos protocolos un año después de que a varias mujeres se les negara la entrada al teatro por calzar zapatos bajos.

En el último diciembre, es decir, hoy mismo, la londinense Nicola Thorp fue despedida en su primer día de trabajo por negarse a llevar tacones. Su tarea era conducir a las visitas a los diferentes departamentos de la empresa. Kilómetros al día sobre centímetros de inestabilidad. El caso ha trascendido ahora, después de que la joven iniciara una campaña de recogida de firmas para reclamar al Parlamento británico la modificación de la ley que permite a las empresas imponer normas como esta en el vestuario de los trabajadores.

Lo de Londres no es una anécdota.Tampoco lo es el paseo sin tacones de Roberts. De hecho, va en relación directa con el asfixiante sexismo que envuelve a cada evento del mundo del cine, donde las preguntas serias son para ellos y las preguntas estúpidas para ellas. Fíjense un poco y verán que sucede siempre, con precisión de reloj suizo.

Lo dicho. La simple rotación de un pie crea complejos universos.

Foto: Anne Poujoulat/AFP

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