chronicle
 
El fiel Argos se encuentra con Ulises

La foto tiene su impacto. Exdiputados y exsenadores de la izquierda abertzale han llevado a cabo en Donostia una comparecencia, junto con otros de EA, para volver a decantarse por la ruptura democrática frente a la imposibilidad de una reforma realmente democrática del Estado. La imagen expresa otros muchos mensajes.

@gara_ialtuna|11/12/2015
20151211_ehbildu_exdiputados
La comparecencia de exdiputados y exsenadores, en Miramar. (Jon URBE/ARGAZKI PRESS)

Al parecer, la rueda de prensa de exdiputados y exsenadores para demandar el voto para EH Bildu ha sido más propicia para que saliesen a la palestra los antiguos electos de Herri Batasuna, aunque también ha habido representación de EA, actual miembro de la coalición soberanista junto a Sortu, Aralar y Alternatiba.

Probablemente, eso ha permitido hacer un discurso más acentuado en favor de la ruptura democrática, pues fue HB la que en aquel entonces más se distinguió en el combate dialéctico entre dicha ruptura y la reforma del franquismo.

El modelo de EA fue otro, pues sus miembros, entonces en el PNV, abogaron por ensayar la vía autonómica derivada del Estatuto de Gernika, pese a haber rechazado la Constitución española.

Años después, el partido fundado por el lehendakari Garaikoetxea llegó a la conclusión, al igual que la propia izquierda abertzale, de que tocaba abrir un nuevo ciclo en clave soberanista, que tocaba cambiar el tablero de juego. Así, ambos suscribieron un acuerdo estratégico en junio de 2010 y conformaron Bildu un año después.

La contribución de EA, desde esa visión que le otorga haber sino una fuerza que procede de aquel autonomismo, resulta fundamental para que EH Bildu pueda desarrollarse como una plataforma política que atraiga a sectores de diferente procedencia, con el objetivo declarado por la propia EH Bildu de favorecer una acumulación de fuerzas suficiente que proporcione músculo político a la estrategia soberanista de futuro.

Con más caras históricas reconocibles de la izquierda abertzale, la fotografía de hoy en el Palacio Miramar de Donostia muestra claramente que lo que actualmente habita en EH Bildu, junto con otros sectores y fuerzas, es el cuerpo central de aquella Herri Batasuna –la expresión política más amplia del movimiento independentista–. No debiera haber habido dudas, pero algunos años de ilegalización y, por consiguiente, de problemas de transmisión, así como el propio desarrollo del movimiento independentista y de la situación política, pudieran haber provocado algún que otro despiste.

Ninguna trayectoria histórica es rectilínea y exenta de contradicciones, pero resulta evidente que la imagen de hoy refleja que este amplio sector político y social ha recorrido un trayecto que va desde aquella oposición frontal a la reforma del franquismo hasta la presente apuesta por un proceso soberanista.

Quizá se pueda explicar echando mano de mitología griega, de la ïliada y de uno de sus legendarios héroes. Tras su largo periplo, Odiseo –o Ulises, como se prefiera– regresó a Ítaca vestido de mendigo, para defenderse de sus enemigos. Los extraños ni le reconocieron, pero su perro fiel, Argos, sí.

Las fotografías de Rafa Díez, actualmente en prisión por ser protagonista de toda esa trayectoria, y de Josu Muguruza, muerto a tiros precisamente como diputado en Madrid cuando trataba de abrir vías para la resolución del conflicto, han resultado también muy significativas en estos tiempos donde muchos representante políticos protagonizan episodios tan bochornosos. Equiparar a los electos independentistas con frívolos y oportunistas políticos profesionales solo sería una osadía irrespetuosa.

Y tampoco se puede pasar por alto la presencia de Iñaki Esnaola, que abandonó –o se le obligó a abandonar– la Mesa Nacional de HB en aquella crisis tan agria. Es la primera vez que Esnaola comparece en un acto similar. Es otro gesto significativo, en tanto que muesta que muchos que han tenido graves conflictos dentro de la izquierda abertzale no se han revuelto contra lo que ha sido su casa.

El ya desaparecido Txomin Ziluaga fue un ejemplo de ello, y así lo destacaron sus compañeros de HASI en el homenaje que recibió tras fallecer el 24 de octubre de 2012. Así rezaba el texto leído por Edurne Brouard e Iñaki Ruiz de Pinedo:

«Y como Txomin era […] un gran militante de la unidad, no podemos, no debemos, hablar hoy de Txomin sin cerrar heridas. Hoy, debemos vencer el profundo dolor que supuso para cientos de militantes apartados aquel histórico congreso de Zestoa. Asumimos los errores y las contradicciones del proceso con humildad como nuestros también, como tropezón colectivo, sin rencor y sin arrepentirnos de aquel momento histórico. Y con la misma firmeza prometemos –permitidnos la solemnidad– que defenderemos aquellos ideales de sinceridad con el proceso y sus contradicciones, de reforzar la democracia y la participación interna, de abonar más que poseer… Porque es hora ya de cerrar heridas, es nuestro mejor homenaje, ser –con ese Txomin que nos deja, pero que tanto nos deja– parte integrante de la izquierda abertzale y sus alianzas».

La foto de hoy en Miramar de  exdiputados y exsenadores también tiene mucho de eso.