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A Rajoy le han metido una hostia

La agresión a Rajoy es sin duda la noticia de la jornada en todos los medios españoles, también en los vascos. Esta vez, Pedro Sánchez, si se permite la broma, no se ha atrevido a decir que darle un puñetazo al presidente es lo que le hubiera gustado hacer a millones de españoles y, como no podía ser de otra manera, ha condenado el incidente, al igual que el resto de candidatos a sustituir a Rajoy.

@gara_ialtuna|16/12/2015

Lo más destacado de la jornada electoral en el Estado español ha sido la agresión sufrida por el presidente y candidato a la reelección por el PP, Mariano Rajoy, a quien un joven de 17 años ha  propinado un puñetazo en plena cara.

La agresión ha provocado una reacción de solidaridad por parte del resto de candidatos, con sendos mensajes por escrito de Pablo Iglesias y Albert Rivera y una declaración en un mitin de Pedro Sánchez.

En las redes sociales no ha faltado la guasa de unir la enzarzada en el debate de lunes entre Sánchez y Rajoy y esta agresión. En el rifirrafe televisivo, Sánchez llamó «presidente no decente» a Rajoy, lo que justificó a continuación afirmando que era lo que pensaban millones de españoles. Son decenas los mensajes en Twitter que dicen que el joven «ha hecho lo que harían millones de españoles». En todo caso, Sánchez ha utilizado también su cuenta de Twitter para tachar de intolerable la agresión.

Esa es la noticia de apertura en todos los medios españoles, y también en la mayoría de los vascos. Por estos lares, además, la campaña ha tenido otro elementos dignos de comentario.

Es el caso del acto celebrado ante la cárcel de Martutene por Podemos para trasladar su mensaje electoral sobre paz y convivencia. La cabeza de lista de Podemos al Congreso por Gipuzkoa, Nagua Alba, ha dicho que un gobierno «responsable» debería acercar a los presos vascos porque es «un paso muy importante», aunque «no el único», para construir la convivencia.

El acto celebrado en Gipuzkoa sobre un tema así de sensible para muchas personas puede tener, qué duda cabe, un interés electoral, pero también habría que destacar que es bueno que reivindicaciones tan básicas para buscar escenarios de solución se compartan por distintas fuerzas, más allá de las que las han apoyado tradicionalmente.

Otra cosa son los proyectos políticos de país, y ahí ha querido incidir EH Bildu precisamente para poner en cuestión la posición de Podemos. En este caso también puede haber un interés electoral, motivado por el lógico temor al desgaste que también al independentismo de izquierda puede producir un auge de la candidatura morada, en este contexto de elecciones generales.

Al margen de la disputa estrictamente electoral –en todo caso, legítima–, resulta muy importante ese debate de fondo. El presidente de Sortu, Hasier Arraiz, ha afirmado que, si Podemos se presenta en estas elecciones generales como «garante de la unidad de España», EH Bildu es «la única garantía para la soberanía vasca».

«Nos hablaban de cambio político en el Estado, nos decían que el cambio iba a venir desde Madrid, que todo era posible en la primavera madrileña, y ahora, en otoño, nos hemos dado cuenta de que son ellos los que han cambiado y los que quieren dar gato por liebre», ha dicho en alusión a Podemos.

Los proyectos estratégicos son diferentes y también el modelo para iniciar caminos de cambio. Podemos lo fía todo a su influencia en la gobernanza del Estado y EH Bildu, en empreder un proceso en Euskal Herria que genere la correlación de fuerzas suficientes para abrir nuevos escenarios. No es un debate menor.