11/08/2019

«Quien a hierro mata»
MIKEL INSAUSTI
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Es estupendo que tu última película suscite interés y levante no poca expectación, y esto es lo que le está pasando a Paco Plaza, que pronto estrena “Quien a hierro mata” (2019), un thriller gallego que va a dar mucho que hablar. El buen momento por el que atraviesa el cineasta se lo debe al éxito de su anterior trabajo “Verónica” (2017), película con la que, por fin, pudo imponer su personal estilo dentro del terror, contando una historia de posesión de forma realista y descarnada, pegada a la cotidianidad de la barriada de Vallecas y con fidelidad a los sucesos sacados de la hemeroteca en los que se inspiraba.

Se puede decir que Paco Plaza se encuentra en la madurez o plenitud de su carrera fílmica, después de los tanteos iniciales para conseguir innovar en el cine de género con “El segundo nombre” (2002) y “Romasanta” (2004). Pero ha sido en sus colaboraciones con Jaume Balagueró donde ha aprendido el oficio, y además se ha dado a conocer internacionalmente gracias a la trilogía “Rec” (2007-2009-2012). También se pudo atisbar su peculiar talento en su entrega para la serie “Películas para no dormir”, homenajeando al recientemente fallecido Chicho Ibáñez Serrador, con la imaginativa “Cuento de Navidad” (2005). Y, por último, no podemos dejar de lado sus sorprendentes documentales musicales, tanto su delirante trabajo, otra vez con Balagueró, en “OT, la película” (2002), y ya en solitario en “Bunbury 3D” (2010).

Supongo que de nuevo nos tenemos que preparar para algo distinto al ver “Quien a hierro mata” (2019), por ser la primera ocasión en que Paco Plaza no interviene en el guion, opción muy consciente que nace de la fortuna de haber encontrado un libreto perfecto escrito por Jorge Guerricaechevarría y Juan Galiñanes, que pretende sumergir al espectador en esa Galicia profunda que se está convirtiendo en el escenario de relatos salvajes sobre el trasfondo del narcotráfico.

Y quien interpela al espectador es Luis Tosar, que representa el dilema moral del tipo corriente que se ve inmerso en un asunto delictivo y reacciona de la manera menos predecible, pero planteando el cuestionamiento de su proceder con el consiguiente: ¿qué haríamos nosotros en su lugar?

Mario trabaja como enfermero en una residencia de la tercera edad, y es muy querido por todos los ancianos y ancianas que allí viven. Les cuida y les trata con cariño, sin hacer distinciones de ningún tipo entre esos hombres y esas mujeres mayores. Por eso cuando ingresan al conocido narco Antonio Padín (Xan Cejudo) no tiene otro remedio que ser igual de condescendiente y atento con el viejo jefe del peligroso clan local.

El negocio de la droga ha quedado en manos de sus hijos Toño (Ismael Martínez) y Kike (Enric Auquer), quienes desbaratan una operación que termina con el segundo en la cárcel. El plan fallido les granjea además una deuda millonaria con sus proveedores colombianos. Necesitan que el padre les financie y piensan que Mario es el único que puede convencer al patriarca en su situación actual de dependencia. Pero el enfermero, que tiene a su pareja (María Vázquez) embarazada, prepara su propia estrategia ante la coyuntura que se le presenta.

De la banda sonora se encarga Maika Makovski, justo antes de empezar la nueva temporada del programa musical “La hora musa” que ella presenta. Se adapta sin problemas a distintos ambientes, tal como lo demostró en su colaboración con Fermín Muguruza, aunque de forma no acreditada en lo relativo al falso documental “Zuloak” (2012).

Por lo que deja entrever el avance de la película, uno de sus puntos fuertes va a estar en las caracterizaciones, todas ellas llenas de fuerza, y sin la necesidad de recurrir a rostros famosos, salvo en el caso del estelar Luis Tosar, que se mide a unos secundarios que parecen darle réplica en unos duelos que prometen ser brutales.