12/02/2019

Josu MONTERO
Escritor y crítico literario
Somos
Somos seres que creen en los ángeles pero no en los pájaros; que son capaces de creer en tantas extrañísimas cosas pero nunca en lo evidente.

Somos seres que miran pantallas; que observan pasar la vida como las vacas al tren, con rumiantes ojos acuosos; que pierden algunos días el apetito mirando las noticias, pero que luego meriendan opíparamente; que son empujados por el tiempo unidireccional, pero que sienten desazón cuando comprueban que a oscuras los minutos se amansan y pasan más despacito; que en demasiadas ocasiones se ven forzados a disimular sus virtudes; que se aburren a veces como ostras y ni se les ocurre germinar perlas; que recorren franquicias y adquieren toneladas de ropa sin nunca encontrar la camisa del hombre feliz; que sólo quedándose sin aliento contemplan el incansable juego del sol con los objetos; que creen en los ángeles pero no en los pájaros; que son capaces de creer en tantas extrañísimas cosas pero nunca en lo evidente; que hilan palabras, las atan, las anudan, pero que no se atreven a tallar el silencio; que se convierten en cotidianos héroes épicos que regresan a Ítaca a golpe de bonobús; que han aprendido a que no les den nada, salvo la espalda, y que sin embargo se conforman con tan poco; que se emboscan delante de los espejos e ignoran las transparentes ventanas; que aprenden de la experiencia, esa maestra severa, reprimida y melancólica; que han olvidado palabras como libélula, cosquillas o lagartija; que siempre tienen en qué pensar; que se han acostumbrado a mirarse el ombligo olvidando que es solo la primera cicatriz; que se sueñan algunas madrugadas niños que bailan en la eternidad de los domingos; y, sobre todo, somos seres que miran pantallas.