24/04/2019

SONIA MANKONGO
ACTIVISTA AFRICANA

Invitada al Ciutats Defensores dels Drets Humans en Barcelona, coordina la ONGD Zerca y Lejos en Camerún, que acompaña a las poblaciones pigmeas baka para el acceso a derechos básicos como educación, salud (dispensarios) y la alimentación

«En África también hay voces que se alzan y hablan en primera persona»
Víctor GONZÁLEZ|BARCELONA
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El activismo puede convertirse en un modo de vida. Sonia Mankongo (26) es joven, mujer y africana. Actualmente está cursando un doctorado en la Universidad de Maroua, en su Camerún natal. A la vez, escogió ser una voz más para dar herramientas, acompañar y empoderar a las poblaciones baka de su país. Desde la cooperación en la ONGD Zerca y Lejos trabaja para visibilizar la situación de unas comunidades indígenas marginadas por parte del estado. Invitada en el certamen “Ciutats Defensores dels Drets Humans” en Barcelona, ha impartido talleres en institutos sobre las luchas sociales en las que participa. Hablamos con ella de su experiencia, de cómo visibilizar el activismo en África, de la necesaria transformación de la cooperación internacional y de las voces que tienen que liderar los procesos de cambio..

¿Qué supone para usted que le inviten a hablar de activismo en Camerún?

Me reconforta cada vez más en mis convicciones y objetivos. Poder visibilizar la realidad no solo de las comunidades con las que trabajamos, sino el hecho de que en África la gente se mueve, ya es un paso, aunque no sea uno definitivo. Y sabiendo que el conocimiento previo de nuestras luchas en Camerún es muy poco, el hecho de compartir experiencias con los jóvenes nos reafirma en la convicción de que el mensaje llega cada vez más lejos.

Es importante entender que explicarlo es un paso más hacia la resolución y encontrar respuestas a los problemas. De hecho, expresarlo en los talleres es una forma de mostrar que hay un conflicto, que algo no encaja y que delante tengo destinatarios que pueden empatizar y ser un altavoz más.

La verdad es que la información sobre África en general siempre es muy sesgada, ¿cómo prepara &dcThree;sus charlas a partir del desconocimiento que tenemos?

Hay cuestiones que son generales. No necesitas pertenecer a un grupo específico para entender qué son los derechos humanos. Nosotros trabajamos con la base de que hay un lenguaje universal que entendemos todos. Independientemente de nuestro conocimiento previo podemos entender más allá. El país, el origen de quien habla, al final no es lo más importante. Tengo siempre una visión general y sé que el público siempre se queda con algo, aunque sea pequeño, que despierto su curiosidad.

Podríamos decir que el trabajo de divulgación y visibilización que explica no espera cambios inmediatos...

Claro. Cuando nos invitan a dar a conocer nuestros proyectos trabajamos para romper un imaginario y completar el conocimiento que no llega a través de medios de comunicación e información. Las poblaciones baka, por su tradición y su cosmovisión, han vivido siempre en la selva, por lo que han sido caricaturizadas. Pero como dice Chimamanda Ngozie Adichie, «el problema no son los prejuicios en sí, sino que están incompletos», y por eso seguimos trabajando.

En su caso ha escogido ser activista dentro de la cooperación internacional junto la ONGD Zerca y Lejos.

Le llamamos cooperación para ponerle un nombre, pero yo entiendo cooperación como intercambio de conocimientos y colaboración desinteresada. Con el nombre que le quieras poner. Lo que es importante en este caso para mi es afrontar un tipo de cooperación desligada de los análisis que se han hecho con visión de norte a sur y del paternalismo. Pero también te digo que como camerunesa ha sido una vergüenza descubrir la realidad de los pueblos baka de la mano de una ONGD española. Aunque no había tenido la oportunidad de conocerlo por el silencio mediático al respecto. Es una cosa que da para reflexionar.

¿Y qué visión se tiene del papel de las agencias de cooperación en su entorno?

El pensamiento mayoritario que se tiene desde países como Camerún sobre la cooperación es que somos países conformes con la posición de receptores pasivos. Se ha instaurado una suerte de idea de que los blancos tienen mucho para dar y que por una cuestión casi natural tenemos que ser siempre los receptores, sin casi tener necesidad de movernos. Nunca me he sentido confortable en esta actitud pasiva. O, por ejemplo, si yo trabajo en cooperación será sinónimo de que trabajo para ACNUR y la gente creerá que tengo un sueldo millonario. Ese no es mi objetivo como activista dentro del mundo de la cooperación.

Podríamos afirmar que desde el norte hemos colaborado en la creación de esta imagen.

Un poco, ¿no? (Risas) En la mayor parte, diría yo. Mi forma de entender el activismo desde Zerca y Lejos va más allá de la cooperación clásica. No trabajamos con las comunidades baka porque sean pobres y nos den pena. Nosotros vamos a hacer una tarea de acompañamiento donde queremos aportar herramientas para que las poblaciones escojan el camino que quieran. A través del acceso a la educación, la salud y la soberanía alimentaria. No vamos a ir nosotros delante y vosotros nos seguís por detrás.

Por ejemplo, ¿de qué sirve hacer una inversión de dinero e irse? La solidaridad, el activismo, es acompañar a través del empoderamiento y que ellos elijan el camino que quieran. 

Durante el último año han aparecido varios escándalos relacionados con la cooperación internacional, como el caso de Intermón Oxfam. ¿Le han entrado dudas sobre su forma de activismo?

Sí. Una cosa está clara, una parte de la cooperación internacional ha funcionado para mantener lazos de neocolonización en las relaciones entre el norte y el sur. Por lo tanto me cuestiono yo misma esta posición de formar parte del mundo del activismo en cooperación. Y por eso estamos por la reconversión hacia una cooperación desinteresada y con una visión del sur para el sur. Y también intentando no caer en los estereotipos de que toda la cooperación pretende mantener el dominio colonial. El reto es demostrar que sí se puede ser activista y trabajar en cooperación de la forma que relato.

Por lo tanto, ¿cuál es &dcThree;su objetivo principal cuando decide hacer del activismo su forma de vida?

La transformación colectiva para transformarme cada vez más como persona. Luego, la oportunidad de dar a otras personas la posibilidad de conocer y elegir si quieren seguir viviendo como antes, o no. A la vez, que desde los países africanos se vea que también hay voces que se levantan y que hablan en primera persona. Desde mi país, para mi país, con mi idioma, con mi cultura y con mis tradiciones, tan válidas y diversas como las demás.

Antes relataba la cuestión de dar herramientas a poblaciones que han vivido de una forma más tradicional hasta nuestros días como los baka. ¿Cómo les afectan a ellos las rápidas transformaciones de nuestro tiempo?

Pues de la misma forma que a ti y a mí. Se puede pensar que si estás en un rincón de la selva camerunesa no llega la tecnología o los modelos económicos que tenemos en las ciudades, pero no. Tú vas a un pueblo baka y la familia tiene una antena de televisión para ver los partidos de fútbol europeos. La imagen que se presta al occidental de guerreros con lanzas y flechas es pura imaginación desfasada.

Entonces, ¿por qué los baka son más vulnerables en el actual Camerún?

Por su cosmovisión. Su forma de vida está más arraigada a una tierra, a un ecosistema, que no cuadra con el modelo económico global, el cual no ha sido entendido por el egoísmo de los estados. No hay una voluntad de comprender su forma de vivir. No hay reconocimiento de líderes baka, no tienen ningún derecho sobre sus tierras y, además, se junta el problema del desplazamiento forzoso de su territorio por culpa de la deforestación.

Entonces, además de las herramientas educativas, de salud y soberanía alimentaria, ¿vuestro activismo también va ligado a poder defender su territorio?

Si se va su selva, se quedan sin recursos. Para ellos la selva lo es todo, y cada vez que se pierde un trozo de selva se quedan con un trozo menos de vida. Además no hay ningún tipo de compensación. Tienen que desplazarse a ciudades donde solo conseguirán vivir mendigando.

Hay que tener claro que la mayor parte de selva que desaparece es por culpa de empresas extranjeras extractoras que firman acuerdos con el gobierno y propietarios privados de espaldas a las comunidades. Y como legalmente no hay un reconocimiento del espacio es muy complicado que haya un liderazgo como si pasa con pueblos en Latinoamérica. Ahí tenemos el ejemplo de los mapuches, donde se reivindica y se intenta proteger su territorio. Uno de nuestros objetivos es dar apoyo a la creación de liderazgos fuertes que puedan erigirse como líderes en esta lucha.

¿Ha habido alguna muestra de acercamiento por parte del estado a las reclamaciones de las poblaciones baka?

Nada (Risas). Piensa que la herencia centralista francesa se quedó del todo, el alumno ha aprendido del maestro. No hay una agenda política para las minorías. La realidad es que en el día a día cuesta ser optimista.

Entonces, ¿con qué se queda de sus últimas experiencias?

Con la distancia y con el tiempo valoras que merece la pena hacer lo que haces. Hay muchas cosas por las que una puede sentirse orgullosa. Los mensajes llegan lejos, ahora mismo estoy en Barcelona, mañana no sé dónde estaré.

La visibilización ya es un paso más, aunque no lo sea todo, por supuesto. Y como te decía al principio, cada día me reafirmo más en mi activismo, seguiremos apostando por esta forma de vida..

ACOMPAñAMIENTO


«No trabajamos con comunidades porque sean pobres y nos den pena. Las acompañamos y les ofrecemos herramientas para que escojan su propio camino»

DISTORSIONES


«Tú vas a un pueblo baka y la familia tiene una antena de televisión para ver los partidos de fútbol europeos. La imagen que se da al occidental de guerreros con lanzas y flechas es pura imaginación desfasada»