24/04/2019

Vicent Van Gogh, aprendiz e inspiración en Tate Britain

«Van Gogh and Britain» es una exhibición que reúne los cuadros clave del pintor neerlandés para entender su pensamiento y su evolución. Tate Britain se centra en las fuentes de Gran Bretaña que inspiraron. A su vez, él fue inspiración para artistas posteriores.

GARA|LONDRES
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Antes de ser inspiración, el artista Vincent Van Gogh también absorbió las técnicas y estilos de otros anteriores a él. Ahora, una muestra en el museo Tate Britain de Londres explora el impacto que el arte, la literatura y la cultura británica tuvieron en su obra.

A lo largo de nueve salas, la exposición relaciona la vida del pintor neerlandés con los maestros de Gran Bretaña de los que aprendió, así como su influencia sobre autores posteriores a él como Francis Bacon, Matthew Smith o Christopher Wood.

Además, entre las más de 45 obras que alberga la recopilación, destacan algunos de los títulos más famosos del pintor postimpresionista como “Autorretrato” (1889); “L'Arlésienne” (1890); “Noche estrellada” (1888); “Zapatos” (1886) y “Los girasoles” (1888), que han sido cedidos por diferentes museos de todo el mundo.

La exhibición llamada “Van Gogh and Britain”, que podrá verse hasta el 11 de agosto, arranca con la llegada de Van Gogh (1853-1890) a Londres en mayo de 1873 a la edad de 20 años, cuando se puso a trabajar como marchante de arte en las oficinas de Covent Garden de la compañía Goupil & Co.

Entonces, el joven artista «quedó sorprendido por la ciudad británica, pero no solo por su cultura, sino también por las condiciones en las que vivían las personas pobres de los suburbios y los trabajadores de las factorías», explica el director de Tate Britain, Alex Farquharson. Fueron las estampas en blanco y negro de la gente pobre y de las injusticias sociales que mostraban los periódicos y revistas británicos de corte reformista las que llamaron especialmente la atención de Van Gogh a su llegada a la capital, indicó el director. En concreto, las ilustraciones del diario “The Graphic” le animaron a hacer obras de grafito sobre papel, como la de “Viejo hombre con un paraguas y un reloj” (1882) o “Viejo hombre bebiendo café” (1882).

No obstante, Farquharson subrayó que los grabados que vio de Londres tuvieron una influencia más directa sobre su trabajo el mismo año de su muerte en 1890, cuando Van Gogh copió “El patio de la prisión” del francés Gustave Doré. Por eso, la muestra también dedica un espacio a algunos de los grabados basados en Londres realizados por Doré y otros que Van Gogh coleccionó.

Conociendo al artista

Las cartas que el artista escribió entre 1873 y 1876 a sus amigos, familiares y, sobre todo, a su hermano Theo, han sido un elemento clave para conocer con mayor exactitud qué inspiró a Van Gogh.

«Gracias a las cartas que mandaba, podemos saber los libros ingleses que leía, lo que veía en la ciudad y las cosas que más le impresionaban de Londres», señala Farquharson. Pero no solo cuando estuvo en la capital británica, Van Gogh «siguió reservando unas líneas de sus futuros escritos para hablar de la cultura, los escritores y los artistas británicos que le seguían marcando», añade el director. William Shakespeare, Christina Rossetti y, en particular, Charles Dickens fueron algunas de las figuras literarias que definieron su estilo y sus temas.

Tras la estancia centrada en el postimpresionismo, el recorrido por la galería desvela el color amarillo que caracterizó la paleta de Van Gogh con un espacio dedicado a la obra “Los girasoles” (1888).

Su color y su técnica sirvieron de inspiración para diferentes artistas británicos modernos como Matthew Smith, Christopher Wood, William Nicholson o David Bomberg.

La muestra concluye con las obras de Francis Bacon basadas en un autorretrato de Van Gogh, conocido solo por las fotografías, que se destruyó durante la Segunda Guerra Mundial.