17/05/2019

Después de Guillermo del Toro, Neil Marshall se fue al infierno
Víctor ESQUIROL
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Sigue la fiebre de las superhero movies. Con los “Vengadores” arrasando en taquilla (y con “Shazam” y “Capitana Marvel” aún en cartel), nuestras salas acogen a un animal fantástico más. Este sale de las viñetas de Mike Mignola, y es la tercera vez que ocupa la pantalla grande. En las dos anteriores, fue Guillermo del Toro el encargado de dar vida a este peculiar agente de una agencia de sucesos paranormales, que lucha incansablemente contra las fuerzas demoníacas que quieren destruir nuestro mundo.

Pero la sociedad entre el dibujante estadounidense y el director mexicano se rompió, y el proyecto original de trilogía entró en un coma... que se rompió, por fin, con la irrupción de Neil Marshall. El realizador británico especializado en producciones televisivas y de terror de serie B, parecía el hombre indicado para revivir a la roja criatura... pero no.

Hará unas semanas, estalló la bomba. Al parecer (y siempre según las fiables fuentes de una prestigiosa publicación que sigue la actualidad hollywoodiense) Marshall se enamoró perdidamente de una actriz, y decidió huir con ella... en pleno rodaje de la película que ahora mismo nos ocupa. El resultado final, por supuesto, es la conclusión lógica a tan desastrosa producción. Esta nueva secuela es en realidad un reinicio de la franquicia, que pretende llevar el tono de esta hasta cotas más adultas.

Y en efecto: el imaginario gótico y refinado de Guillermo del Toro ha dejado paso a la furia «metal» de un espectáculo que se siente muy cómodo gritando, enloqueciendo... mandándolo todo al infierno. Neil Marshall, esté donde esté, parece haberle encontrado el gusto al siempre peligroso arte de la combustión espontánea. Su nuevo film (si es que realmente es suyo) es un siniestro total, una ópera involuntariamente bufa, desquiciada y desquiciante.