09/06/2019

Cámaras de comercio: el rearme del independentismo catalán

A través de la plataforma Eines de País, el empresariado soberanista ha dado el primer paso para controlar instituciones económicas de referencia como la Cámara de Comercio de Barcelona, donde la candidatura independentista se hizo con la mayoría absoluta. Un salto cualitativo con el cual quieren fortalecer el proceso de ruptura con el Estado.

Àlex ROMAGUERA|BARCELONA
0600_eg_cambar

Desde el 22 de mayo, Joan Canadell y Mònica Roca ostentan la presidencia y la vicepresidencia, respectivamente, de la Cámara de Comercio de Barcelona. Canadell, fundador de la empresa de carburantes Petrolis Independents, y Roca, directora general de Isardsat, empresa de I+D, son las caras visibles de Eines de País, la candidatura independentista que el 9 de mayo arrolló en las elecciones en el histórico organismo empresarial. Logró 31 de las 40 sillas que se ponían a votación, del total de 60 que conforman el pleno (por estatutos, el resto ya están adjudicadas), una victoria que ha cogido a contrapié al establishment y que se ha fraguado después de un largo debate en el seno del soberanismo.

Fue a finales del año pasado, vistas las consecuencias del 1-O, que la Assamblea Nacional Catalana (ANC) abrió el debate para avanzar hacia la República. Consciente de la represión y el bloqueo institucional que padece Catalunya, acordó emprender una nueva estrategia que pasa por conquistar espacios de poder en diferentes ámbitos. El primero en dar sus frutos ha sido el sindical, dónde con el apoyo de la ANC y otros colectivos, la Intersindical-CSC cosechó excelentes resultados en las elecciones que tuvieron lugar en la Generalitat el 19 de marzo.

El sindicato afín a ERC y la CUP pasó de 4 a 35 delegados, convirtiéndose en la primera fuerza entre técnicos y administrativos; al mismo tiempo, ha incrementado sus delegados en varias universidades, colegios profesionales, hospitales y centros de atención primaria, así como en la empresa pública Barcelona Activa.

El siguiente paso ha sido intervenir en las cámaras de comercio de Catalunya, muy en particular la de Barcelona, que aglutina todo el entramado empresarial del país. Para ello se creó Eines de País, en la cual han jugado un papel determinante la sectorial de la ANC Empresaris per la Independència, el Cercle Català de Negocis (CCN), fundado por Canadell y que viene a ser la patronal del independentismo, y en un segundo plano, la Fundació Catalunya Estat y Sobirania i Justícia.

Un lobby estratégico

Creada el 1882 como corporación de derecho público, la Cámara ejerce una función clave en materia económica, pues maneja un censo aproximado de 423.000 empresarios, en su mayoría autónomos y pequeñas y medianas empresas. Un tejido productivo que supone el 98% del total pero que, dentro de la Cámara, apenas ha podido condicionar la toma de decisiones y dar su opinión sobre el proceso soberanista.

Si bien la Cámara se ha distinguido por aumentar los congresos en la Fira de Barcelona y el consorcio Turisme de Barcelona, dónde ejerce la gestión, ha exhibido una endogamia y una alarmante falta de transparencia. Los partidos soberanistas también la han acusado de compartir el discurso del miedo con el que el Estado ha querido criminalizar el independentismo.

El mismo Miquel Valls, que ha presidido la entidad desde 2002, justificó que algunas corporaciones trasladasen sus sedes a Madrid por la incertidumbre que, en su opinión, había generado el 1-O. Cabe recordar que Valls es consejero delegado de la fabricante de puertas y sistemas de seguridad Fichet, hoy en manos de la sueca Gunnebo, que presionado por el ejecutivo de Rajoy, también movió su sede fiscal para estar bajo el control del BCE. Esta posición, y la errática promoción de debates sobre el modelo productivo y otras cuestiones, aceleró la creación de Eines de País.

David vence a Goliat

Eines de País, que cuenta con el aliento de Elisenda Paluzié, presidenta de la ANC y decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UB, reúne a un núcleo duro de empresarios donde destacan, a parte de Joan Canadell y Mònica Roca, el presidente de la metalúrgica Recam Làser, Pere Barrios, el fundador de la constructora Ràpid i Segur Assistència de la Llar, Jesús Serra, y el actor y director de cine Joel Joan, fundador de la productora Arriska Films.

Propulsada por la Assemblea, y alimentada con una incisiva campaña en las redes sociales, la lista independentista consiguió arrastrar miles de apoyos para unas elecciones en las que participaron 17.224 empresas, un número que sólo equivale al 4,1% del censo total, pero que supone el doble del registrado en los anteriores comicios, celebrados hace ya nueve años.

Estos resultados han proporcionado a Eines de País 31 de las 40 sillas del pleno, superando las candidaturas próximas al establishment, como eran las de Enric Crous, exdirector general de Damm, que tendrá 5 sillas; Carles Tusquets, presidente de Banco Mediolanum, con 3; y las impulsadas por la asociación de mujeres 50ª50 y el empresario Ramon Masià, que se han quedado con una.

Las 20 sillas que completan el pleno ya estaban fijadas de antemano por los mismos estatutos de la institución: 6 las eligen las patronales Fomento del Trabajo y Pimec, y las 14 restantes van a parar a las empresas que hacen la aportación más alta a la Cámara –más de 75.000 euros al año–. Son Abertis, Banco de Sabadell, Banco Mediolanum, CaixaBank, Criteria Caixa, Deloitte, Indra, Magma Diseño, Naturgy, Princewatherhousecoopers, Promotora Kasde, RACC, Damm y la Societat General d’Aigues de Barcelona. Sillas que Eines de País confía que queden sin propiedad con la futura ley de Cámaras que la Generalitat ha empezado a elaborar. Mientras esto no llegue, la nueva junta ya empieza a trabajar para revertir una institución que aspira a ser clave como estructura de estado en una futura República catalana.

CENSO


Si bien el censo que maneja la Cámara de Comercio supone el 98% de la producción de Catalunya, la mayoría son autónomos y pequeños o medianos empresarios que apenas han podido hasta ahora condicionar la toma de decisiones y dar su opinión acerca del proceso soberanista.