16/06/2019

IñAKI NARROS
CAPITÁN DE BASKET NAVARRA CLUB

Pudo haber sido más famoso, ya que fue de los últimos descartes de la selección española junior que ganó el oro en el Mundial de Lisboa 1999. Pudo debutar en la ACB con Estudiantes, pero Pepu Hernández fue sustituido; o con Gipuzkoa Basket, pero Pablo Laso se fue al Real Madrid. A sus 38 años, con todo, el iruindarra no pierde ni la sonrisa ni la ilusión de relanzar a Basket Navarra Club.

«Las raíces tiran; te lanzas por cada balón con más ganas si cabe»
Arnaitz GORRITI
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El capitán de Basket Navarra Club se formó en el mítico Siglo XXI de Fadura y en Estudiantes, pero cualquiera diría que alguna vez salió de Iruñea y se fue hasta Melilla, año en el que el club de su ciudad descendía a la LEB Plata. Narros acaba de renovar por otro año con el conjunto iruindarra y en la campaña 2019/20 disputará su undécimo curso en el equipo de casa, con el que buscará regresar a la Liga LEB Oro, un objetivo digno en un jugador definido como el «Benjamin Button» del baloncesto y que ha vivido una carrera a la contra, y en el que hasta la experiencia de ser padre le ha pillado en medio de una conducción de 600 kilómetros. Este alero navarro no abandona su familia ni a su club, porque son sus dos motores.

¡Felicidades por su renovación!

Gracias. Ha sido un buen año en el plano personal y me siento con muchas ganas e ilusión para el futuro. Claro que no hemos podido luchar por el ascenso a la LEB Oro, con el sistema tan peculiar del Plata y así pasamos de líderes a novenos al juntarnos los dos grupos. Hemos conseguido el récord de victorias del club en la categoría y, por culpa de una carambola, nos hemos quedado fuera de las eliminatorias. En lo colectivo, no podemos decir que haya sido un buen año.

¿Les ha tocado ser los conejillos de Indias de la FEB?

Los cambios de sistemas de la LEB Plata acaban por suponer una falta de respeto a todos. Primero, a los clubes que se han hecho fuertes en casa y el hecho de que varios equipos de los, en principio, favoritos, se hayan quedado fuera de los play-offs nos ha privado de que se contasen victorias muy meritorias en campos muy importantes.

¿Por tanto, no se plantea otra cosa que seguir un año más en pos del ascenso a la LEB Oro? ¿Tiene cuerda a sus 38 años?

Llevo 20 años de profesional del basket y me siento más fuerte y con más ganas si cabe. Para la pasada campaña decidimos recortar un poco los minutos de juego y he terminado muy fuerte, lo que me da mucha ilusión. Si algo tengo claro es que no voy a arrastrarme por las pistas. Sé que ese día en el que ya no pueda va a llegar, pero mientras pueda, seguiré. Porque siempre digo que la raíz tira. Defender el equipo de tu ciudad es lo máximo; poder ser profeta en tu tierra. Eso hace que te tires por cada balón con más ganas si cabe.

¿Sacrificando el jugar en la ACB?

Para llegar a la ACB se tienen que dar muchas cosas: estar en el sitio adecuado, que haya quien confíe en ti, algo de suerte... En mi caso, pude haber debutado en la Liga ACB en Estudiantes, pero al que me iba a dar la oportunidad, Pepu Hernández, le cambiaron y su sustituto prefirió a otro. Ya más mayor tuve más ofertas de la ACB, pero cómo son las cosas, en la LEB Oro me ofrecían más dinero y más importancia en el equipo.

¿Nunca se ha arrepentido de no haber firmado por equipos ACB?

Lamentarse no sirve de nada. Siempre me he cuidado mucho y estoy pudiendo alargar mi vida deportiva. Así, durante tres veranos seguidos Gipuzkoa Basket preguntó por mí, pero cuando les decía mi edad –entre los 28 y los 30 años–, no terminaban de decidirse a ficharme. Al fin, estuve muy cerca de firmar por ellos, pero fue justo cuando el Real Madrid se llevó a Pablo Laso y se frenó la operación.

A ver si va a ser gafe...

¡No me digas eso! (Risas) Nunca lo he tenido fácil y parece a veces que llevo la carrera a la contra. Pero esa dificultad me ha servido para formarme como jugador y persona. Pero hoy es el día en el que entreno a niños, les inculco el valor de luchar al máximo. No estamos obligados a ganar, pero sí a hacer todo lo posible y a disfrutar de ello. Es lo que he aprendido y lo que quiero transmitir.

¿También ha renunciado a la Liga LEB Oro por el equipo de Iruñea?

Ahora soy padre de dos niñas. Antes de que naciese la mayor me planteé volver a la LEB Oro, pero cuando nació decidí quedarme, tratando de devolver a mi club lo que me ha dado.

¿Cómo explica que Basket Navarra jugara los play-offs de ascenso a la ACB en 2012 y en tres años cayera a la LEB Plata?

Son dinámicas. La temporada 2011/12 hubo mucha química. Jugadores como Iñaki Sanz, Kevin Langford, Rakocevic... salieron muy bien y sobre todo nos pasamos muy bien el balón. Luego la dinámica cambió. Los equipos de 2015 –se mantuvo por una renuncia– y 2016 –descendió –, son plantillones, pero si el grupo deja de jugar en equipo, se acabó. En LEB Plata, poco a poco, volvemos a la dinámica de ser un equipo.

Oiga, ¿y qué es ese «Basket 14 Horas» del día 29?

Es un torneo de 14 horas seguidas que se juega en el colegio Larraona y es para todo amante del basket, sea profesional o no, a partir de los 16 años. Se juegan hasta nueve partidos de forma simultánea por la mañana, y por la noche, a las 23.00, se juega la final femenina y a las 00.00, la masculina. Se juntan hasta 2.000 personas en la grada, pasándolo bien, para terminar la noche en la discoteca Enter.

Llevo 20 años de profesional y me siento más fuerte y con las ilusión que nunca. Pero, si hay algo que nunca haré, será arrastrarme por las pistas.Cuando un grupo deja de jugar en equipo, no hay nada que hacer. En LEB Plata estamos volviendo a la dinámica positiva.