11/09/2019

Ruptura: el PSOE no logra que UP haga gratis lo que Sánchez quiere

Otra reunión sin acuerdo entre los «negociadores» y ya estamos otras cuatro horas más cerca de otra convocatoria electoral para el 10 de noviembre, porque el PSOE insiste en que Unidas Podemos se pliegue totalmente a los deseos de Pedro Sánchez y, no solo le permita gratis la investidura, sino que también le apoye a lo largo de la legislatura.

Iñaki IRIONDO|gasteiz
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Los equipos negociadores de PSOE y Unidas Podemos estuvieron ayer reunidos otras cuatro horas y el resultado volvió a ser el fracaso de las intenciones del equipo de Pedro Sánchez, por lo que parece claro que la vicepresidenta del Gobierno en funciones no tiene intención de hacer una nueva convocatoria.

Siguiendo el dicho popular, el PSOE tiene un pedir que parece un dar. Quiere que Unidas Podemos invista presidente a Pedro Sánchez y, además, que le garantice el apoyo durante toda la legislatura. Todo eso sin ofrecer nada a cambio, salvo las 370 medidas para un «gobierno progresista». Aquello de los puestos importantes fuera del Consejo de Ministros, desde donde también se puede ejercer influencia en la gobernanza, parece haber quedado en el olvidado.

El equipo de Sánchez actúa como si le hiciera un favor al partido de Iglesias al permitirle que le apoye, aprovechándose para esto de la imagen poco acertada que la coalición morada ha dado de condicionarlo todo a tener algún ministerio en un gobierno que se pueda llamar de coalición.

Durante cuatro horas volvieron a estar ayer juntos en una sala del Congreso de los Diputados los equipos negociadores (por decir algo) de PSOE y Unidas Podemos. A la salida de la infructuosa cita (como ya dejaron también claro a la entrada), ambos partidos se reafirmaron en sus respectivas consignas.

 

De julio a setiembre

La “número dos” del PSOE y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, aseguró ante los medios tras el encuentro que «hoy por hoy» no hay «una vía para alcanzar un acuerdo» que permita la formación de gobierno, monocolor por supuesto.

El secretario de Acción de Gobierno de Podemos y encargado de la coalición para liderar estas negociaciones, Pablo Echenique, dijo por su parte que el PSOE está encastillado en su posición y apuntó que nadie se explica por qué lo que era posible en julio –un gobierno con ministerio de Unidas Podemos–, ahora en setiembre no lo es. Quizá tampoco sea fácil de entender por qué lo que UP rechazó en julio lo puede aceptar ahora.

Según informaba la agencia Europa Press, desde el PSOE se dicen dispuestos a volver a la mesa de negociación solo si Podemos renuncia a entrar en el Consejo de Ministros; mientras que desde los morados acusan a los de Sánchez de pretender imponer un gobierno monocolor y de haber amenazado durante la negociación con levantarse de la mesa si no cedían en este punto.

Por tanto, ambas partes parecen tener claro que estas presuntas negociaciones no dan ya para más, culpándose mutuamente de no estar dispuestos a dar su brazo a torcer.

Aun pudiendo ser cierta esta interpretación, es necesario sumar a la ecuación cuánto gana cada cual y a qué precio dentro de las reglas impuestas por la Moncloa a este juego.

El caso es que, como todos los indicios apuntaban, el PSOE quiere llevar al electorado a unas nuevas elecciones el 10 de noviembre y ese será el destino si no media un cambio efectista de guion de última hora.

Nueva ronda y convocatoria

Ahora cabe esperar que en próximos días Felipe de Borbón lleve a cabo la preceptiva ronda de consultas con los partidos políticos en la que, previsiblemente, constatará la falta de acuerdo para materializar una investidura, lo que le llevará a disolver las Cortes y convocar elecciones el 10N, una vez finalice el 23 de setiembre el plazo de dos meses que fija la Constitución española para intentar formar gobierno desde la primera votación de la investidura.

El problema de esta nueva convocatoria electoral es que, como indicó ayer el dirigente de Unidas Podemos Pablo Echenique, esos nuevos comicios solo pueden deparar dos escenarios: o una victoria de la derecha que traiga un ejecutivo del PP con ministros de Ciudadanos y tal vez de Vox, o una repetición de «una mayoría progresista» similar a la actual. Una mayoría que ya ha demostrado ser incapaz de entenderse. Nada hace presagiar que lo que ahora es imposible se torne posible por el espíritu navideño tras el 10N.

¿Por qué quiere entonces Sánchez repetir elecciones? Quizá porque, como apunta estos días el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, el PSOE puede estar pensando en gobernar no con los partidos que apoyaron la moción de censura contra Mariano Rajoy, sino aupado por la «abstención técnica» de PP o de Ciudadanos, con el conflicto catalán en plena ebullición tras la sentencia contra los dirigentes independentistas que llegará en octubre.

 

El 19 de setiembre aparece como la fecha límite para evitar la vuelta a las urnas

Si el 23 de setiembre, a medianoche, no hay un nuevo presidente del Gobierno español, Felipe de Borbón procederá a disolver las Cortes a través de la presidenta del Congreso y a convocar nuevas elecciones para el 10 de noviembre.

¿Hay tiempo todavía para evitarlo? Según el calendario, sí, aunque las percepciones políticas señalan en sentido contrario, camino otra vez de las urnas, en una repetición de los comicios del pasado 28 de abril.

El límite, por lo tanto, está en el 19 de setiembre. Ese día sería la última oportunidad para que el Rey español realizara una ronda exprés entre los partidos y, si tuviera indicios de que Pedro Sánchez puede acabar siendo finalmente investido, podría proponer ese mismo jueves su candidatura para que en un pleno del Congreso iniciara el camino del secretario general del PSOE de vuelta a la Moncloa.

Las posibilidades teóricas pasan por que una relación directa entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias pudiera engrasar la relación entre PSOE y Unidas Podemos hasta dejar expedita la investidura del primero. Tan difícil como ello se antoja que finalmente el Partido Popular o Ciudadanos puedan optar por una abstención «patriótica» o «técnica» que impida la celebración de unas nuevas elecciones al Congreso y el Senado.

La fecha límite para el inicio del pleno de investidura es ese 20 de setiembre, que continuaría el sábado 21, cuando en una primera votación Pedro Sánchez necesitaría contar con la mayoría absoluta, que son 176 escaños. Si no lo consiguiera, se celebraría una nueva sesión 48 horas después, el lunes 23 de setiembre, pleno en el que el candidato del PSOE solo precisaría de contar con más votos a favor que en contra.

Si no hay investidura, todo se pondría en marcha para volver a las urnas el 10 de noviembre. Si sirve de consuelo, para esta repetición la campaña electoral oficial sería de ocho días, la mitad de lo habitual.I. I.

 

Comienzan las apelaciones para que una abstención de PP o Cs impida las elecciones

La portavoz de Coalición Canaria en el Congreso, Ana Oramas, considera que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, nunca ha querido llegar a un acuerdo con Unidas Podemos para su investidura y entiende que es un «disparate» que el Estado español pueda estar sin gobierno hasta principios de 2020. Por eso, hizo ayer un llamamiento a «otras fuerzas políticas», en referencia a PP y Cs, para que se abstengan en un nuevo debate de investidura, eviten nuevas elecciones y le den un «disgusto» a Sánchez.

«Estar con las Cortes disueltas con una crisis económica, la tormenta perfecta en Europa y el conflicto catalán es un disparate, pero los que tienen que sumar no pueden sumar», se lamentó Ana Oramas.

En el pleno de control del Congreso, y atendiendo a preguntas que les hacían desde la oposición, dos ministras del Gobierno aprovecharon para hacer llegar también la misma petición a sus interpelantes. La ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño, en una respuesta a Javier Maroto, que se estrenaba como senador, insistió al PP en que debería abstenerse para desbloquear la investidura si le interesa realmente la estabilidad económica y social del Estado.

Por su parte, la titular de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, se dirigió al senador del grupo parlamentario de Ciudadanos Francisco José Carrillo para pedirle al partido naranja que ayude a desbloquear la situación del Gobierno español y no ponga un «cordón sanitario al PSOE».

Pero el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, sostiene que el PSOE es «lo mismo» que Podemos y que además se ha «mimetizado» con los nacionalistas. «Forman parte de un conglomerado, del plan Sánchez», aseguró, añadiendo que el objetivo de su partido es impedir que ese plan se ejecute. Rivera ve otras elecciones como «una segunda oportunidad para que el plan Sánchez descarrile definitivamente».GARA

APENAS DOS CITAS


Tras el fracaso de julio y para algo tan importante como la formación de Gobierno, el PSOE ha dejado pasar todo el mes de agosto y apenas ha buscado dos reuniones con Unidas Podemos en este mes de setiembre.